lunes, 18 de abril de 2016

Donde Alberto, Burgos capital

Pretender dominar la excelencia en el tapeo en una ciudad sin vivir en ella, o frecuentarla, es una osadía en la que no pretendo caer, pero a veces, por suerte y un cierto olfato, se da el acierto inopinado, a las primeras de cambio. Llegamos a Burgos sin ningún tipo de idea preconcebida, sin ningún tipo de estudio comparativo o acceso a páginas especializadas, a cuerpo gentil, que solía decirse, y preguntamos. Así que siguiendo las indicaciones que nos dieron accedimos a la zona lúdico gastronómica. y allí estaba este local, bastante lleno y con ese aire de hacer las cosas bien que supone la clientela mayoritariamente local y las mesas bien y diversamente surtidas. para empezar varias marcas de vermut, que a mí siempre me da sensación de interés por lo que el cliente quiere y me predispone favorablemente, después el trato cordial y directo del propietario, Alberto, que tuvimos la suerte de que nos atendiera y que como uno más se mueve entre las mesas, y luego su planteamiento sencillo y eficaz. No hay carta de pinchos porque con la cocina que tiene solo puede garantizar poder servir lo que tiene, a la vista y recitado. La barra bien surtida de pinchos y la calidad de todo lo que probamos, salvo la cazuela de bacalao, que no es que estuviera mala si no que se quedaba rezagada ante la calidad de una cecina magnífica, la excelencia de unas croquetas de cecina notables y los muy sabrosos pinchos que probamos, los saquitos y una tosta de ensaladilla alemana. Todo excelente y con la sorpresa final de un precio perfectamente ajustado. Es más, atractivo. para mí un local muy recomendable y en el que me comprometo a repetir cada vez que mis pasos, peregrinos o turísticos me lleven por Burgos.

Donde Alberto
Plaza de Alonso Martinez, 5
09003 Burgos

domingo, 3 de abril de 2016

La Terraza de Alba, Tres Cantos

Me llevó mi amigo Antonio Zarazaga, que en esto de comer es de los fiables. me llevó y él mismo se encargó de pedir y he de decir que a plena satisfacción por mi parte. El local muy bien instalado, con mucha luz y gusto moderno, el servicio excelente. pedimos varias cosa, todas ellas sabrosas y de excelente calidad. hasta aquí un restaurante perfectamente recomendable y homologable a la gran cantidad de buenos restaurantes de cocina de mercado que por el territorio nacional están en manos de personas que aman lo que hacen y respetan a aquel que elige su local para algo más que satisfacer su apetito. Pero en La Terraza de Alba hay dos tesoros ocultos por los que este local pasa de recomendado a muy recomendado, dos delicias que merecen el desplazamiento por el simple placer de probarlas: las chuletitas de conejo y las puntas de solomillo maceradas. De entre las dos la mas sorprenderte son las chuletitas de conejo, fritas, tiernas, sabrosas y que se comen como pipas. Si las vendieran en cucuruchos, como antiguamnete las pipas o las patas fritas, yo haría cola casi a diario para hacerme con mi ración diaria. maravillosas. El precio es alto pero no excesivo dada la contraprestación que se recibe. para mi MUY RECOMENDADO.