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domingo, 26 de enero de 2014

El Almirez, Alcobendas

Para mí "El Almirez", es uno de mis restaurantes de cabecera, uno de esos sitios en los que primero pienso cuando quiero disfrutar y en los que me siento como en casa. El trato de Conchi, de los Fernandos, padre e hijo, y de los camareros habituales es tan cercano que me siento en mi propio comedor. Unos callos excepcionales, una ensaladilla de las mejores, las bravas y las carnes rojas no desmerecen el resto de la carta siempre bien cocinada y surtida de producto de primera calidad. Es conveniente no perderse en temporada las setas de cardo y alguna sorpresa que Fernando siempre tiene para los habituales. Yo siempre como como un cura con ínfulas de obispo.

Las Paleñas, Málaga capital

No se puede decir que esté en el centro de la ciudad o en alguna de las zonas turísticas. Esta cervecería, casa de comidas, bar, está en un barrio periférico, barriada Las Delicias, de la capital malagueña y por aspecto y público sería uno más entre los muchos que jalonan sus calles, pero su singularidad está en lo que contienen los platos que te sirven y los precios que has de pagar por ellos. Aunque su especialidad declarada son los pescados y mariscos, magníficos y sencillos, yo he probado uno de los más exquisitos arroces que han pasado por mi paladar. Y no le llamaban paella. Puedo decir que he comido como un cura y pagado como un mendigo.

sábado, 26 de octubre de 2013

Taberna Rincón de José, Madrid capital

Justo detrás del Palace en la zona límite entre Huertas y la zona de influencia de Santa Ana se encuentra esta pequeña taberna que hace más agradable y asequible el pensar en cenar entre lo formal y las raciones. Caben destacar las carnes en general, los callos, la ensaladilla, el foie con mermelada de violetas y las alcachofas con jamón. Un buen vermut, un ambiente agradable aunque reducido y una estupenda atención unidos a un precio ajustado hacen que sea uno de los locales en los que pienso cuando espero compartir un rato agradable.

Taberna Rincón de José
Duque de Medinaceli, 12
28014 - Madrid
914 29 90 73

sábado, 5 de octubre de 2013

Almocábar, Ronda

Fuera del circuito para turistas define su cocina como mediterránea, que podría ser entre tradicional y creativa. La verdad es que las principales virtudes de este restaurante son la amabilidad de su servicio y el intento de hacer las cosas bien, virtud esta última que se estrella con unos resultados no siempre a la altura de sus deseos. En la carta junto a preparaciones con un toque de imaginación alguno de los platos emblemáticos de la zona e incluso de la provincia. probamos un ajo blanco con melón que a pesar de estar correcto para mí mejoraría considerablemente con un poco más de fuerza, almendra y aceite,  y con el melón más atemperado ya que estaba tan frío que algún trozo de hielo llegué a masticar con lo que el sabor quedaba enmascarado y no aportaba el contraste que se busca. Muy encomiable el aperitivo, una fuentecita de aceite de oliva ecológico con sal negra y unos muy ricos bollitos de pan caliente, solo un pero, la sal negra le da un toque extraño para mi paladar al aceite, de hecho hice la prueba de pedir un poco más de aceite con sal normal y el resultado fue satisfactorio, tal vez, y es solo mi opinión, debería de darse la opción al cliente de elegir el aditamento. Después unos boletus al centro sabrosos y frescos, tal vez un poco antes de época y con pocas lluvias, pero bien condimentados y abundantes.

Pero pasemos a los platos fuertes y de menos a más un aprobado raspado, un aprobado alto y un notable por este orden. Un rabo de toro, o de buey o de vaca -ya va siendo hora de que en este país empecemos a decir que es lo que servimos aunque usemos el nombre más conocido inicialmente-, al que le sobraban las verduras en el acompañamiento y en la salsa que enmascaraban, endulzaban, desvirtuaban, el sabor característico de esta pieza. Una caldereta de cordero al estilo de Ronda sabrosa y con el cordero del tiempo adecuado para el guiso y al que quizás apreciamos menos de lo debido por la decepción previa del rabo de toro, pero que posiblemente en otra ocasión hubiéramos puntuado más alta. Y finalmente unas manitas que fueron lo más apreciado de la comida, abundantes y sabrosas nos hicieron remontar la sensación de insatisfacción que teníamos hasta ese momento

En resumen, muy buena atención, comida mejorable pero sin caer en el típico restaurante para turistas y un precio tal vez un poco alto sin llegar a ser caro. Dándole un voto de confianza voy dejarlo como recomendado para probar en futuras ocasiones.

Bar Restaurante Almocábar
Ruedo Alameda, 5   Ronda (Málaga)
952875977


domingo, 22 de septiembre de 2013

Chiringuito el Palmer, Almería

Este es un claro ejemplo de como la estrategia elegida puede acabar con algún cliente, y es que la esquizofrenia no es saludable ni siquiera en los negocios, o fundamentalmente en los negocios,

Aprovechando que tiene zona wifi y que a mi la arena es algo que solo disfruté cuando usaba pala, rastrillo y cubito, allá por mis años infantiles me dirigí al chiringuito único de esta playa almeriense situada entre la capital y Aguadulce. A tal fin me situé en la barra y pedí una consumición que, siguiendo la tradición del lugar, viene indefectiblemente acompañada de su abundante tapa. Un queso fresco a la plancha y unos excelentes salmonetillos acompañaron a la bebida y al trabajo. La gente encantadora y solícita con cuantas preguntas les hice y con mis necesidades informáticas -por favor un enchufe que se me ha acabado la bateria-.

Dada la calidad de las tapas me interesé por la posibilidad de raciones o carta disponibles de cara a comer una hora más tarde y vi unos arroces y calderetas que me llamaron la atención favorablemente, sin olvidar toda una serie de preparaciones para mis gustos un pelín excesivamente sofisticadas, pero que seguramente serán del agrado de los habituales. Pregunté por el tiempo de los arroces, fundamental para saber como se hacen, y de todo aquello cuanto pregunté tuve cumplida y amable respuesta. El de marisco cuya base está ya cocinada de 20 a 25 minutos y los otros alrededor de 45 minutos.

El lugar me era propicio, reitero, la gente amable a más no poder y lo probado en las tapas de muy buena calidad y sabroso. Me despedí con la intención, expresada, de volver a comer y así lo hice, y las cañas se trocaron lanzas. Una vez sentados en la zona de comedor, siete u ocho mesas, que era la más fresca y conveniente, acordamos pedir un arroz de marisco y matar el tiempo de espera con unas consumiciones y sus tapas. No, imposible, en la zona de comedor, a un metro escaso de la barra, no se sirven tapas, pero si vamos a comer, no se sirven tapas, pero si el arroz tarda 25 minutos y tenemos que hacer tiempo, no se sirven tapas, se ponen en la barra las toman y cuando esté preparado se sientan, pero si solo hay tres mesas ocupadas, no se sirven tapas y además como hay tanta gente el arroz tarda por lo menos cuarenta minutos que pasan enseguida.

Dos personas en la cocina, tres atendiendo mesas y una en la barra. Dos mesas y la nuestra ocupadas en la zona de comidas, otras tres o cuatro en la zona exterior que si se sirven tapas y no comida y hace un calor terrible y diez o doce personas en la barra. ¿Tanta gente?

Ante la obcecación y el aparente desinterés por atendernos nos fuimos y no hubo nada, que dirían los clásicos, de bastante mal humor y desencantados porque el lugar prometía y puede, no lo se, que mereciera culinariamente la pena, pero los posibles clientes queremos ser atendidos y, si nuestras peticiones son razonables, y estas creo que lo eran -no ser trashumantes barra a mesa-,  complacidos, y no nos gusta ser tratados como un mal necesario.

Me parecería injusto calificar este lugar por la mala atención de una sola persona o por una estrategia de negocio equivocada, pero tampoco puedo recomendarlo cuando yo mismo no fui capaz de quedarme, así que dejémoslo en un contemplativo sin calificar. A ver si se lo piensan y aparecen la flexibilidad y la cordura.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Las Eras, Tabernas

No es un lugar de paso, ni mucho menos, para ir a Tabernas hay que ir intencionadamente, su paisaje y su castillo lo merecen, o aprovechar una visita a los poblados donde se rodaron, y ruedan, las películas sobre el oeste norteamericano. Aunque hay una tercera razón, comer en Las Eras.

Durante la semana se come de menú lo cual garantiza un precio asequible, y lo único no asequible en muchas ocasiones es conseguir mesa ya que entre los trabajadores de la planta solar y los peliculeros el restaurante de Antonio Gasquez suele estar de bote en bote, se recomienda reservar si es que hay opción.

La lista de platos primeros y segundos es toda una declaración de pragmatismo, negocio y tradición. hay platos para todos los gustos, los que buscamos cocina tradicional y casera, esa vieja cocina de los mayores tan olvidada y maltratada y a la que Antonio le ha dedicado un libro que demuestra su amor y compromiso con ella, y para paladares más hollywoodienses.

Yo comí una crema de lentejas en sobreusa y un cerdo en fritadilla, ambas cosas absolutamente placenteras, pero no lo eran menos el gazpacho, el salmorejo, fideos con patata y jibia al estilo almeriense, y un invento curioso ropavieja de pescado y marisco, una especie de croquetón con tomate y acompañado de patatas a lo pobre al que solo le voy a poner un pero, el tomate debería de servirse aparte para que el comensal decida si prefiere el estupendo sabor del croquetón por si solo o mezclado.

Desde luego salí satisfecho como un cura y con la clara intención de volver y seguir probando

jueves, 12 de septiembre de 2013

Casa Labra, Madrid capital

Este emblemático local del centro de Madrid tiene el gran mérito de mantener una oferta limitada pero de una calidad continua a lo largo de sus ya muchísimos años en el imaginario de los locales madrileños. Nadie que conozca un poco la capital puede pensar en el bacalao sin pensar en Casa Labra.

He dicho que la oferta es limitada, he sido limitado en mi comentario, es limitadísima. Bacalao rebozado, croquetas de bacalao, banderillas y empanadillas de carne. Para beber yo siempre me acojo al vermut español, servido en sus vasitos pequeños sin ningún aditamento cítrico ni hielo, a lo clásico. Es lo que hay. Eso si, todo rico, o al menos a mi gusto. El servicio de bebida rápido y el de comida peculiar.

He visto a gente molestarse y marcharse porque hay que hacer cola para pedir las tapas. es verdad hay que hacer cola que te garantiza el que serás servido justo cuando te toca y eso en un local que a veces esta hasta los topes es de agradecer. Es algo más incómodo cuando vas solo porque si quieres mesa la tienes que dejar en lo que vas a recoger la comida y siempre puede haber algún listo que no respete el que tu tengas la bebida servida, pero en todo caso el sistema elegido por el local y la opción de quedarse o irse es personal.

Para mi la taberna es un lugar recomendado y que me gusta visitar cuando estoy por la zona.

Anexo a la taberna hay un pequeño comedor en el que se sirven cocido, varias especialidades de bacalao, albóndigas y callos, o lo que es lo mismo cocina tradicional. Espero poder visitarlo en breve y poder dar una idea. El restaurante provisionalmente S/C

Casa Labra
C/ Tetuan, 12
28013 - Madrid




martes, 27 de agosto de 2013

Casa Acuña, Isla de Ons

No hace falta GPS para llegar a Casa Acuña en la pontevedresa Isla de Ons. Según el barco se va acercando queda claramente a la vista,sin contar que de las tres opciones de restauración que hay en la isla dos pertenecen al mismo dueño.

Tal vez por esto, la falta de competencia real, o porque es un enclave eminentemente turístico la experiencia me resultó decepcionante en lineas generales. Mi impresión fue de descuido, de falta de interés hacia el comensal, que o come allí o come enfrente o come de lo que el mismo se lleve.

Un restaurante que presume de ganar todos los concursos de pulpo de Galicia está obligado a algo más que a servirte un pulpo de buena calidad en cuanto a materia prima, pero no diferente del que puedes comer en cualquier sitio, ligeramente pasado de cocción, y esta es una apreciación personal -a mi el pulpo me gusta que haya que morderlo y con la piel pegada- y soso en cuanto a condimentación, esto es, con una ajada vulgar. Nos pasó lo mismo con la caldeirada de pulpo que con el pulpo a feira.

Desembarcando en la Isla de Ons

Comimos un pescado frito excepcionalmente bueno, fresco que saltaba y en su punto y rematamos con un bandullo que ofrecen como pudding y que no es el típico bandullo de Ons -embutido dulce-, con lo que el turista no interesado, o no suficientemente documentado se marcha sin probarlo o sin saber que ha probado un postre típico de la zona aunque haya otro con el mismo nombre propio del lugar y que nadie menciona. Lo dicho, falta de interés.


Es una pena que en un paraje tan idílico, con unas materias primas excepcionales, con una oferta gastronómica propia, el visitante un poco exigente no salga con el firme propósito de volver a recrear la vista y de paso el paladar. 

Ni fu ni fa. Los visitantes anónimos nos merecemos un poco más de interés.

Casa Acuña
Isla de Ons
Pontevedra.

08-2015/ Nos sentamos en una mesa ya un poco tarde y nos atendió inicialmente la propietaria, que tras decirnos que inmediatamente estaba con nosotros desapareció en la cocina y 15 minutos más tarde tuvimos que cambiarnos de mesa para poder ser atendidos por una camarera (Andrea), rápida y eficiente. No siempre la propiedad proporciona el interés ni la diligencia. Respecto a la comida nos ratificamos en el anterior comentario. la próxima vez nos llevaremos nosotros la comida.

domingo, 25 de agosto de 2013

Loureiro, Bueu

Llegamos a cenar con las expectativas muy altas y varias recomendaciones. El comedor muy bien puesto y unas preciosas vistas sobre la playa de Loureiro en Bueu y la ría. Pedimos dos menús etiquetados como "comete o mar", una botella de Paco&Lola -albariño muy agradable y de bonito diseño- y unas cocochas al pil pil. El resultado... vamos plato a plato


  • Chipìrones de la ría, especialidad de la casa. Los chipirones excelentes y frescos pero puestos con una preparación a base de pimiento y cebolla que se come parte del excelente sabor del chipirón. Sería muy de agradecer que te dieran la opción de comerlos simplemente a la plancha para degustarlos en la medida en que su calidad merece.
  • Filloas rellenas de marisco. Correctas. la masa de la filloa elaborada con un toque de tinta de calamar, más pensando en la vista que en el paladar, y un relleno sabroso.
  • Tosta de pulpo. Nada que decir. Poco sabrosa no aporta nada al paladar
  • Rape a la cazuela. La salsa muy sabrosa y el rape fresco hicieron lo más agradable de la noche en cuanto a degustar se refiere y olvidando la añoranza de unos chipirones sin aditamentos.
  • Cocochas de merluza al pil pil. El principal pero fue que las cocochas estaban ligeramente rígidas -con algo de rigor mortis que suelo decir-. El pil pil sabroso y bastante bien ligado.

La cuenta aceptable, 70 € por la cena de tres personas es un importe sin duda ponderado. De todas formas la experiencia me hará buscar nuevas opciones.

Para mi ni fu ni fa.

Loureiro
Loureiro, 13
Bueu (Pontevedra)
986320719


domingo, 11 de agosto de 2013

Casa Duran, Pontevedra capital

Como decía la letra de una canción popular gallega "ela bonita non é". Esto es aplicable a Casa Durán, también conocida como A Porcona. Si alguien va buscando algo más que ingredientes de calidad, una cocina honrada con incursiones en la magnificencia y precios increíbles, si alguien pretende una atención servil, manteles de lino o un local "fashion" que ni lo intente, a Casa Durán se va a comer, a comer bien, abundante y barato.

Pero ciñámomos a la información. Nos presentamos en Casa Durán cuatro personas dispuestas a comer buen pescado y marisco fresco después de una excursión por Villagarcía de Arosa y de callejear un poco Pontevedra. No hay reservas. Al entrar por la puerta nos encontramos que el local está lleno y que tenemos tres o cuatro grupos por delante. Nos dirigimos a Manoliño que nos dice cuantos hay esperando y que en un cuarto de hora tendremos mesa. A partir de ese momento nos hace saber con regularidad que está pendiente  de nosotros y controlando la situación. Llega una pareja que dice que ya había estado antes y que habían pedido la vez a los que estaban primero. Manoliño les hace saber que no hay más vez que la que él controla,con educación pero con firmeza. No da lugar a debates. Al cuarto de hora estamos sentados y dispuestos a comer, y admirados por el espectáculo de una persona capaz de controlar dos comedores, las comandas, las recomendaciones, la cocina, el servicio y el turno de acceso a las mesas, a una velocidad alta y constante sin aspavientos ni concesiones al diálogo. Parece llevar una suerte de bicicleta invisible que le permite estar en todos los lugares en los que es necesario y en el momento en que lo es.

Empezamos con una docena de navajas -que resultaron trece- limpias, frescas y en su punto de preparación y temperatura al servirlas, después cuatro menús. De primeros fideos con almejas y ternera, sabrosos, mejillones al vapor, frescos y abundantísimos y una sopa de pasta correcta y agradable. De segundos calamares a la plancha, frescos sabrosos y bien preparados y merluza a la gallega que merece una mención aparte. Dos buenos tacos de merluza fresca y sabrosa con patata gallega cocida - de esa en la que uno duda si lo bueno es la merluza o la patata y en la duda no deja ni rastro de ninguna de las dos- bañadas en una ajada a la gallega que rayaba lo sublime, ligera, sabrosa, aromática... una delicia. De postre una tarta de santiago mejorable y un buen licorcafé para que no se atragante.

Resultado de la operación 42.00 € -en total, no por persona- la satisfacción de haber dado con el lugar correcto y una promesa con convicción, volveremos.

Casa Durán
Virgen del Camino, 17
Pontevedra

Para comer como un Papa. No hace reservas.