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sábado, 14 de julio de 2018

Barrutia y el 9, Madrid capital

Comer diferente en Madrid oscila entre el riego de la sorpresa de lo incomestible e impagable y la comida para turistas. hay muchos locales, tantos que a veces uno puede acertar. este es el caso que me ocupa hoy. Un lugar pequeño, con pocas mesas, pero que conserva el encanto de lo tradicional tanto en su decoración como en en su propuesta. Luis conserva la esencia de la cocina de siempre en los fogones, pero su planteamiento en carta ya avisa de que la visión es muy personal. Pero si a alguien se le pasa el matiz personal al leer la carta ya se encarga su hija de remarcarlo en la presentación de los platos. No es cuestión de hacer una relación prolija de la carta, no es cuestión de ensalzar, que se podría, una a una todas las propuestas que salen de la cocina. Lo mejor es visitar, probar y disfrutar. Aproveche si está por la zona de Chueca o Alonso Martinez.

Barrutia y el 9
Santa Teresa, 9
Madrid
91 319 29 46

martes, 21 de marzo de 2017

More, Madrid capital

La calidad media de Madrid, a la hora de comer, se puede considerar alta, sobre todo si nos deshacemos de los restaurantes enfocados a la perversión del turista, los que te dan gato por liebre y te cobran por la cantidad de palabras de la denominación (con mucho de y mucho en) y las franquicias. More, afortunadamente, no pertenece a ninguna de las mencionadas. materia prima excelente y cocina que no solo la trata con mimo, la exalta. Un cogote de merluza espectacular, digno de cualquier restaurante vasco. Unos bocaditos del mismo pescado excelentes, unos callos sabrosos, bien cocinados, con el punto de picante justo para que te des cuanta de que lo tiene y una densidad que te permite levantarte de la mesa sin sentirte pesado, unas alcachofas sabrosas, tiernas y unos buñuelos de bacalao que me recordaban a los que como en casa, no los hay mejores. Y para rematar una torrija de leche excelente, cremosa no mojada, sabrosa, entera. Una delicia. Es verdad que no es barato, ya sería increíble teniendo en cuenta que es bueno y está en el barrio de Salamanca. Tampoco es para llevarse las manos a la cabeza. Lo pagué, unos 35 € por comensal, pro comí como un obispo. El servicio en la linea, atento y a la distancia justa. Y tiene terraza

More Restaurante
Jorge Juan, 27
28001 Madrid
91 578 21 78
www.restautantemore.com

miércoles, 11 de enero de 2017

Taberna Pedraza, Madrid capital

la calle Ibiza siempre ha sido lugar idóneo para la restauración y el esparcimiento. Su bulevar, uno de los pocos que quedan del Madrid antiguo, invita al paseo y a dejarse caer en alguna de las mesas de las muchas terrazas que la pueblan. es verdad que han desaparecido emblemas gloriosos de la gastronomía tradicional como aquellas patatas a la importancia del Espada, pero afortunadamente algunos otros irrumpen con verdaderas ganas de quedarse. Y uno de esos sitios es esta nueva Taberna, buena cocina, amabilidad y eficiencia de su personal y precios razonables. Cocina casera de toda la vida, vermut casero y ambiente agradable en el local configuran una oferta que apetece repetir. Muy recomendable todo lo probado destacando los callos, las croquetas  y unos mejillones tigre aptos para todos los paladares. Como no todo puede probarse es importante usar el olfato y la vista y la chistorra y la mini torta de queso extremeño que sirvieron en otras mesas alimentaban con su aroma a todos los que estábamos en las proximidades.

Taberna Pedraza
Ibiza, 38
28009 Madrid
91 032 72 00

Y si le apetece un cocido, yo aún no lo he probado, en el portal de al lado está Carmen, casa de cocidos, que pertenece a la misma propiedad. Si no se traicionan a sí mismos merecerá la pena.

Carmen, casa de cocidos
Ibiza, 40
28009 Madrid
91 060 72 60

viernes, 26 de junio de 2015

la Ancha, Madrid capital

A veces uno va a ciertos sitios con la escopeta cargada. La fama, la ubicación, el momento... y eso fue lo que me pasó con este restaurante. Esperaba encontrarme un restaurante de esos que los "entendidos" llaman de cocina mediterránea o de cocina de mercado que habitualmente enmascaran una cocina vulgar y/o una carta aburrida y que siempre contiene las mismas cosas que despiertan en mí el más absoluto desinterés. Me equivoqué. Lo confieso. Me equivoqué y disfruté sin resquemor ni recato de todas las cosas disfrutables que pasaron por mi plato y por el de mi acompañante. Un solo pero, la tortilla de patata con almejas, sabrosa y apetecible, adolecía de que parte las patatas estaban poco hechas, en ese punto en el que al morderlas te explican lo que significa casi crudas. El único pero, porque la selección de casquería que tuve el inmenso placer, casi éxtasis, de saborear a continuación casi me hizo olvidar la tortilla, e incluso el paso del tiempo. Sesos, exquisitos, criadillas, sublimes y unos muy apreciables riñones visitaron fugazmente mi plato. Mi acompañante disfrutó de un atún a la plancha que, a juzgar por sus comentarios, resultó tan sabroso y apreciable como esperaba. Bien el postre, precio alto "ma non troppo", magnífico el servicio y muy cómoda la terraza cerrada en la que comimos. Pero no sería justo conmigo ni con el restaurante si no mencionase que entre plato y plato te ponen delante una cajita de madera que contiene una mantequilla casera absolutamente memorable, tanto, tanto que cunado el camarero al traer el segundo plato alargó el brazo para retirarla estuve a punto de abalanzarme sobre él y arrancárselo de cuajo. Cosas de la civilización, no lo hice y aún lo lloro. Para comer como un obispo, pagando como un obispo.

viernes, 5 de junio de 2015

La Teja, Venta de Cárdenas

Un lugar en el camino, eso que antes se llamaba bar de carretera y que ahora por mor de la necesidad se ha convertido en restaurante y tienda de productos del entorno. Cuando el tiempo es bueno es un placer comer en la terraza con vistas al parque natural de Despeñaperros. Su enclave, vistas y ubicación, lo hacen idóneo para ese alto en el camino que es tan necesario, y, si coincide con la hora de hacer un refrigerio, miel sobre hojuelas, postre disponible en la carta y en la tienda. Tiene una extensa carta de cocina local, regional y nacional. Si uno se atiene a lo que es la cocina es correcta y los precios ajustados. las migas un poco grasientas, la pipirrana sabrosa, la parrillada de verduras del tiempo bien seleccionada y al punto, el rabo de toro correcto y un exquisito queso manchego son algunas de las opciones a tener en cuenta a la hora de pedir. Recomendado.

La Teja
Autovía A4 Km. 244
13768 - Venta de Cárdenas (Ciudad Real)

Mesón de la Virreyna, Chinchón

La plaza de Chinchón es sin duda una de las más bonitas de España, y comer en uno de sus balcones una experiencia agradable. Si a una localización con encanto le añades una cocina en la que se cuidan el producto y su tratamiento la experiencia promete ser de las que se recuerdan por mucho tiempo. El servicio impecable, el precio asequible, es más, si tenemos en cuenta el emplazamiento y la calidad yo hablaría de barato, la cantidad abundante, con cuatro menús comimos cinco sin escasez. En cuanto a la carta amplia y con abundante presencia de lo local que se agradece. Intentamos probar todo lo posible y comprobamos con agrado que todo lo probado cumplía las expectativas. Unas migas sabrosas y que no resultaban aceitosas ni indigestas como sucede tantas veces, un gazpacho bien hecho, una sopa castellana -sopa de Chinchón, en la carta- abundante, bien trabada y, con su huevo y su jamón, contundente, unos callos melosos y en su punto que resultaron deliciosos, un rabo de toro que superaba barreras y un cordero asado al que no había pero que ponerle, ni siquiera en esa difícil cuestión de la edad del animal. En definitiva, un lugar muy recomendable para disfrutar del entorno y de la cocina madrileña, castellana y algunas incrustaciones de la mal llamada "cocina española".

El Mesón de la Virreyna
Plaza Mayor, 28
28370 - Chinchón (Madrid)
918 94 00 15

martes, 2 de junio de 2015

Mesón El Mulato, Layos

De las dos veces que he visitado el Mesón he sacado una conclusión clara, es sorprendente y esa característica la comparte todo el amabilísimo personal del lugar, desde la cocina hasta la mesa. De un restaurante que es capaz de lo más sublime y lo peor en la misma mesa y en el mismo día no se puede pensar otra cosa que que falla algún control y llegan a la mesa platos que nunca debieron de salir de la cocina. Tal vez el problema sea que en días festivos y con el comedor lleno el personal está sobrepasado. No lo se. Eramos alrededor de cuarenta personas y pedimos arroz con liebre y judías con perdiz. Nos sirvieron dos fuentes de arroz con liebre, una de ellas estaba sublime de sabor y de punto, la otra estaba carbonizada, literalmente. No con ese pegadillo sabroso que los valencianos llaman socarrat, no, carbonizada. No había más sabor que el quemado que realzaba ese típico punteado negro del arroz abrasado en la cocina. Insisto, el que estaba bien, sublime. Y también nos pusieron dos fuentes de judías con perdiz. Poco hechas. El sabor delicioso, pero el caldo estaba aguado. Le faltaba la untuosidad, el cuerpo, que las judías al hacerse con tiempo y convenientemente dejan en los guisos. Les faltaba ese fuego lento, ese cariño que los platos de cucharan agradecen devolviéndonos texturas y paladares propios de las puertas de La Gloria. Me queda por probar este lugar en un día de menor ocupación. Estoy convencido de que la cocinera sabe de sobra como sacar un guiso en su punto cuando el tiempo no la apremia, ahora solo le falta aprender que cuando uno se tuerce el único lugar por el que puede salir un plato de la cocina es por el cubo de la basura. Tiempo y criterio, la sabiduría ya la tienen. recomendado con reparos. 

sábado, 2 de mayo de 2015

Nuestro Bar, Albacete capital

Si hay establecimientos por los que yo tenga debilidad sin duda Nuestro Bar estaría en lo más alto de la clasificación. Y lo estaría por varios motivos. Por su carta, por su calidad y porque es un homenaje permanente a Carmina Useros de quien me declaro devoto admirador y seguidor incondicional.
Este restaurante, bar, enclavado en la capital albaceteña, es un monumento a la cocina popular, tradicional, de toda la provincia, y su menú de degustación es una delicia de sabores y sorpresas que encima de no ser caro se paga con gusto. El servicio no solo es amable, sabe que es lo que te sirve y te aconseja correctamente ya que enfrentarse a la totalidad de platos que lo componen es una tarea practicamente imposible, por lo que en un alarde de interés poco extendido te ofrecen la posibilidad de fraccionar, seleccionar, en definitiva, de ajustar el menú a tus posibilidades gástrico digestivas. Es difícil que pase por Albacete y no me asome por Nuestro Bar, porque siempre que lo hago como como un auténtico príncipe de la iglesia. Para comer como un obispo
Cualquier ajo, principalmente el mataero, el atascaburras, los gazpachos manchegos, el lomo en orza, el queso frito, la tortilla en salsa, ..., un comer y no parar, un relamerse hasta la llaga.


sábado, 21 de marzo de 2015

Las Truchas, Nuévalos

En un placer encontrar en un lugar de clara intención turística un restaurante capaz de darte de comer, ràpido, a un precio razonable y con una calidad que no desentona, ni en el producto ni en la preparación. A poca distancia de la entrada al Monasterio de Piedra este local, amplio local, ofrece desde un menú por 11 € por persona a una carta muy amplia y de precios ajustados. Todo lo que probamos fue correcto, sabroso y bien cocinado y la atención digna de destacar. Cualquiera del personal que pasaba cerca de nosotros se preocupaba de saber si estaba todo correcto, si nos faltaba algo, en fin una atención que se echa en falta en lugares donde el servicio está tan rígidamente repartido que roza la desatención. las migas que probamos francamente buenas, los callos muy ricos, unas alcachofas sabrosas y unas tostadas de pan con ajo que saboreamos con fruición. El precio más que razonable y una considerable satisfacción. Si vuelvo repetiré y sin duda lo recomiendo.

Las Truchas Hotel Restaurante
Travesía del Monasterio de Piedra, s/n
50210  Nuévalos- Zaragoza
976849040


El Fogón de Trifón, Madrid capital

En pleno barrio de Salamanca es un local de tan pequeño casi escaso, pero maravillosamente aprovechado. Cocina tradicional y más, su fama viene por tres platos que forman su carta emblemática: los callos, el rabo de toro y las croquetas. A este se le pueden unir los caracoles, las mollejas, las albóndigas y muchas más entradas de la carta que a pesar de no haber probado parecían complacer a quienes las tomaban, entre otras una vistosa ensalada de pamplinas con granada, trocitos de jamón y muchos más ingredientes que no soy capaz de enumerar. El servicio, al menos en barra donde nos atendió Trifón hijo, muy agradable. El precio no es barato aunque tampoco sea desmesurado, algo más caro que razonable. En todo caso de la comida disfrutamos por su calidad y por la posibilidad de comer en base a raciones, unidades y medias raciones, que cada vez me parece más agradable que el menú o la carta de platos inamovibles en su calidad y estructura. la bodega correcta tanto en vinos como vermuts y de postre una tarta de queso con mermelada de aceituna francamente buena aunque amenazaba en su enunciado con un dulce de leche que solo era decorativo. Para mi recomendado.

El Fogón de Trifón
Ayala, 144
Madrid
914023794

sábado, 14 de marzo de 2015

Bavieca, Medinaceli

En un pueblo turístico es difícil decidirte por algún restaurante, sobre todo si pretendes comer a un precio razonable un producto de una calidad digna, y ese es el caso de Madinaceli, un maravilloso pueblo lleno de asadores y restaurantes en los que poder probar fortuna. No puedo hablar de los que no he conocido, pero en todo caso tuve la suerte de elegir este restaurante regentado por Mario en la sala y su mujer en los fogones. Hay algunos elementos que me dan pistas sobre que lugar elegir: el primero que la carta contenga platos de cuchara y el segundo que cuando hablas con quien te atiende, te atienda, te entienda y demuestre un cierto cariño por lo que está haciendo. En Bavieca se cumplieron todos los requisitos. Comimos una judias con perdiz francamente sabrosas, una carrillada deliciosa y unos rollitos de Idiazabal con frambuesa que disfruté ampliamente. La atención de Mario excelente tanto en el servicio de mesa como en sus comentarios y conocimientos. Y además tenía vermut español. Debo de reconocer que comí como un cura y la cuenta, que no llegaba a los 50 € por dos personas, ajustada. Finalmente me ganó con un chupito de aguardiente de hierbas de entendido. Excelente experiencia.

Bavieca
Hotel-Restaurante
Campo de San Nicolás, 6
42240 Madinaceli
975326106

domingo, 22 de febrero de 2015

Restaurante Salvador, Madrid capital

Tradicional. Yo creo que es la palabra que define este local. Fui con un amigo que me llevó y que pidió lo mismo que hace veinte años, una merluza a la romana francamente buena. Yo, y mis obsesiones, pedimos unos callos que fueron sabrosos, densos, como mandan los cánones. Para no perderse las kokotxas y los buñuelos de bacalao. A nuestro alrededor un ambiente de diario y una atención más que correcta perfectamente supervisada por la hija y heredera del fundador. En definitiva un lugar en el centro de Madrid recomendable para cualquiera al que le pille a mano, e incluso para ir ex profeso y con raciones abundantes y precios razonables. Cura.

Restaurante Salvador
Barbieri, 12
28004  Madrid
915214524/915315100

jueves, 18 de diciembre de 2014

Casa Emeterio, Tres Cantos

El peor problema de Casa Emeterio es que depende del boca a boca por su enclave, su mayor virtud que el boca a boca le funciona porque sus clientes le son fieles, y con motivo.

Yo accedí a este restaurante por este medio y me convenció lo suficiente como para tener la intención de repetir y el descaro de comentar con Raúl, dueño, hijo del dueño, algunos pequeños detalles mejorables.

El servicio estupendo empezando por el mismo Raúl, entusiasta de lo suyo e incansable saludando, aconsejando y dirigiendo. Buenos vinos y estupenda comida con una muy cuidada selección de materia prima, empezando por vinos poco conocidos que Raúl presenta con esmero.

Su padre en los fogones ofrece una carta clásica pero en la que se permite hacer algo que a mí, personalmente, me encanta. Fusión tradicional. ¿Que esto que es lo que es? pues por ejemplo mezclar en un plato un pulpo a la brasa, magnífico de punto y sabroso, con unas patatas revolconas lo suficientemente suaves para no comerse el pulpo y lo suficientemente sabrosas como para poderse comer solas. Unas alcachofitas a la plancha, con el único pero de un poquito bravas las puntas, con una salsa romescu magnífica de sabor aunque tal vez un poco corta de fruto seco.

Y finalmente la carne, de vaca, bien de punto, bien de temperatura y servida en barro para que conserve todo lo posible el calor. La carne de vaca, vaca, con su tiempo de maceración bien medido y sabrosa.

El precio se paga a gusto sin que se pueda considerar caro y el resultado final compensa el desplazamiento. Para mi muy recomendable.

Casa Emeterio
Sector Embarcaciones, 23
28760 Tres Cantos (Madrid)

91 804 03 50

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Arte de Cozina, Antequera

Hacer las cosas bien es importante. Hacerlas con cariño y convicción también. Charo las hace juntando todos estos ingredientes y con un toque de investigación e interés por recuperar la cocina que recuerda de su niñez. Y el resultado es inevitable, excelente. Todos los platos que probamos, casi todos ellos recuperación de recetas antiguas, fueron muy de nuestro agrado, el potaje de castañas, el "empedraillo", el guiso de patas y el guiso de garbanzos con sepia. Y también los postres. El local merece la pena verse por si mismo y si tu hambre no da como para ocupar una mesa el bar anexo "Arte de Tapas", te permite degustar prácticamente lo mismo en cantidades más llevaderas. El resultado final en cuanto a precio correcto, en cuanto a servicio muy amable, en cuanto a la labor que está llevando a cabo, impagable. Yo desde luego comí como un cura y tengo intención de repetir a la más mínima oportunidad. 

jueves, 21 de agosto de 2014

Casa Chaver, Figueiró

Debo empezar mi comentario por una confesión: Cuando voy a ver a Suso voy a casa de un amigo. Llevo muchos años visitando Casa Chaver y disfrutando de su cocina, corta, y su reposteria, cuando la tiene, pero hace un par de años, y por circunstancias personales, Suso tuvo un bache del que a dia de hoy se ha recuperado. La irrupción de Tere en la cocina y su toque personal y la recuperación de la repostería propia que antes era obra de la madre de Suso y ahora de él mismo, de esos flanes y leche frita dignos de llorar un poco por su efímera existencia, hacen que recordemos los mejores tiempos pasados.

La carta es siempre corta: concejales (trozos de bacalao pequeños, rebozados y fritos), pimientos de Padrón, calamares, tortilla, huevos fritos con patatas y chorizo o zorza son las propuestas habituales del lugar aunque siempre suele haber alguna cosa más, pero si quiere algo
especial llame antes y conciértelo, merece la pena. Los callos, el estofado, el conejo a la cazadora, la lamprea, la empanada... no le van a decepcionar.

No olvide intentar los postres, o reservarlos, no se arrepentirá, como no se arrepentirá de probar el albariño de la casa y los chupitos de remate.

Tras una cuenta ajustada podrá comprobar que ha comido como un cura de los de antes y además habrá disfrutado de un ambiente casero y cordial

Casa Chaver
Plaza de la Iglesia
Figueiró

domingo, 16 de febrero de 2014

La Casa de las Torrijas, Madrid Capital

Iniciemos la crónica con un llanto. El que no la visite pronto posiblemente no llegue a conocerla. Taberna de principios del siglo XX su verdadero nombre es "El As de los Vinos" y su especialidad evidente las torrijas con vino dulce. He de reconocer que me encantan la torrijas y que allá donde voy y las veo las pido, pero no me esperaba el impacto de probar estas. Su interior es cremoso como una bechamel, pero dulce en el punto justo, no empalaga pero pide el siguiente bocado con premura y efusión. La primera sensacion, en la punta de la lengua, el regustillo del vino dulce, después el dulzor de la crema y finalmente el vacío que reclama más. El exterior saturado de azúcar, irregular, torrijas hechas una a una, según se requieren, y con un rebozado que dictamina la exactitud del punto de sartén. Una explosión de placer. Pero como no solo de torrijas vive el hombre la cocinera de toda la vida prepara unos magníficos platos caseros entre los que destacan el cocido y los pinchos de bacalao

Me reitero en mi recomendación inicial. Vaya pronto, el dueño, Rufino, y la cocinera están próximos la jubilación y no tienen heredero conocido ni ningún preboste que se interese por lo que será una perdida irreparable. Otra más. Muy recomendado

As de los Vinos
Casa de las Torrijas
C/ Paz, 4
28012 Madrid
915321473


sábado, 12 de octubre de 2013

Café-Bar Fernández, Cuevas de los Medinas

Aunque no lo parezca Cuevas de los Medinas es un barrio de Almería. Que está a veinte minutos del centro, cierto, que hay que hacer carretera, cierto, pero hay autobús municipal a la puerta de este establecimiento, si no camino de Cabo de Gata hasta la rotonda de Retamar y a partir de allí seguir las indicaciones.

¿Y para que cuento todo lo anterior?, pues simplemente para demostrar una vez más que muchas de las joyas de la cocina tradicional están fuera de los circuitos habituales, o es al revés, los circuitos habituales ignoran ciertas joyas que lo siguen siendo a pesar, o gracias a que, solo van aquellos que realmente los buscan.

Madre e hija, María y Mary Carmen, comedor y cocina, son el alma y los brazos del lugar. Como siempre la receta es sencilla, producto de calidad, mucho propio, y el saber hacer de las cocineras del pueblo, de esas cocineras que saben de tiempos, de medidas no contempladas en el sistema métrico, de recetas heredadas y de tradición.

Probamos el arroz con caracoles, el choto al ajillo y una cazuela de fideos que habían preparado para los de casa y que asaltamos sin ningún pudor. La experiencia fue magnífica, el arroz excelente, el choto sabroso a más no poder y la cazuela de llanto y rechinar de dientes al ver como mermaba a cada cucharada que nos llevábamos a la boca.

Me hablan y no paran de las migas, de los gurullos, de los caracoles, de las manitas, del conejo al ajillo. Tiempo al tiempo, pero que no pase demasiado. Realmente comí como un cura y tengo cierta prisa en volver a vestirme con sotana. Eso si es conveniente encargar antes lo que se quiere comer para asegurarse el menú.


Café-Bar "Fernández"
Cuevas de los Medinas - Almería
950 20 76 41

sábado, 21 de septiembre de 2013

Las Eras, Tabernas

No es un lugar de paso, ni mucho menos, para ir a Tabernas hay que ir intencionadamente, su paisaje y su castillo lo merecen, o aprovechar una visita a los poblados donde se rodaron, y ruedan, las películas sobre el oeste norteamericano. Aunque hay una tercera razón, comer en Las Eras.

Durante la semana se come de menú lo cual garantiza un precio asequible, y lo único no asequible en muchas ocasiones es conseguir mesa ya que entre los trabajadores de la planta solar y los peliculeros el restaurante de Antonio Gasquez suele estar de bote en bote, se recomienda reservar si es que hay opción.

La lista de platos primeros y segundos es toda una declaración de pragmatismo, negocio y tradición. hay platos para todos los gustos, los que buscamos cocina tradicional y casera, esa vieja cocina de los mayores tan olvidada y maltratada y a la que Antonio le ha dedicado un libro que demuestra su amor y compromiso con ella, y para paladares más hollywoodienses.

Yo comí una crema de lentejas en sobreusa y un cerdo en fritadilla, ambas cosas absolutamente placenteras, pero no lo eran menos el gazpacho, el salmorejo, fideos con patata y jibia al estilo almeriense, y un invento curioso ropavieja de pescado y marisco, una especie de croquetón con tomate y acompañado de patatas a lo pobre al que solo le voy a poner un pero, el tomate debería de servirse aparte para que el comensal decida si prefiere el estupendo sabor del croquetón por si solo o mezclado.

Desde luego salí satisfecho como un cura y con la clara intención de volver y seguir probando