sábado, 14 de marzo de 2015

Mesón de la Dolores, Calatayud

Tirando de copla si vas a Calatayud ni se te ocurra preguntar por la Dolores, o al menos por el mesón que hay en el museo que lleva su nombre. Tras un recorrido exhaustivo por Calatayud decidimos sentarnos en la pequeña terraza que hay en el exterior de la cafetería, junto al balcón. El lugar una preciosidad, y ahí nos paramos en cuanto a lo agradable. Pedimos una primera consumición y empezamos a hacer tiempo hasta la hora te tomar algo más consistente. Tenía ganas de probar los famosos garbanzos con congrio tan propios de la cocina bilbilitana. A nuestro alrededor se fué sentando gente que era claramente del lugar por la atención que le dispensaban y el conocimiento del personal y las cosas propias del establecimiento. Nos enteramos entonces de que habían ganado el primer premio de tapas de Calatayud y decidimos probar el manjar premiado. Fue una autentica odisea. Ninguno de los camareros se acercaba a la mesa ni atendía a nuestros requerimientos. Finalmente y al asalto aprovechando que venía a traer consumiciones a la mesa de al lado conseguimos que nos atendieran aunque de unas formas rayanas en la desconsideración. El dialogo fue algo asi como:

- Por favor señorita.
- Un momento -atiende a los de al lado y hace amago de irse-
- Por favor puede atendernos - Nos mitra con cara de pocos amigos-
- Quisieramos pedir otra ronda Se nos queda mirando sin contestar-
- Y probar la tapa ganadora.
- Ya que estoy aqui les atenderé
- Es que ya no se sirve en las mesas? -viendo que a las demás si les servían-
- Entonces lo mismo y dos tapas - sin responder a mi pregunta y se va-

Al cabo de, vamos a ser prudentes, diez minutos aparece otro camarero con lo pedido pero las tapas equivocadas. Deja la bebida y se lleva las tapas. Al cabo de otro tanto viene la señorita con otra vez las bebidas y las tapas correctas. Se lleva las bebidas y deja las tapas.

A todo esto ya era una hora prudencial para pedir con vistas a cenar por lo que me levanté de la mesa y me fui al interior, a la barra, con el fin de preguntarle al camarero si teníamos que cambiar de sitio para pedir raciones, si había que pasar al restaurante... en fin lo normal. Durante veinte minutos laaaaargos el camarero tomó nota a varias personas, a alguna más de una vez, sirvió a varias mesas y pasó a mi lado sin mirarme ni contestar a mi requerimiento siete u ocho veces. Finalmente y vista la absoluta desconsideración, la absoluta falta de respeto decidí pagar y marcharme. Tampoco lo logré con lo que cabreado como una mona decidí marcharme sin pagar, sin haber conseguido cenar ni pagar. Y no fuí el único que conste, a los de la mesa de al lado les sucedió exactamente lo mismo.

Mi recomendación. Visita el lugar, muy bonito, visita el museo y cuando llegue la hora de tomar algo... buscate otro sitio, lo mismo cenas, pagas y no te cabreas. No recomendado salvo para vecinos de Calatayud, amigos del personal o habituales del lugar.

Bavieca, Medinaceli

En un pueblo turístico es difícil decidirte por algún restaurante, sobre todo si pretendes comer a un precio razonable un producto de una calidad digna, y ese es el caso de Madinaceli, un maravilloso pueblo lleno de asadores y restaurantes en los que poder probar fortuna. No puedo hablar de los que no he conocido, pero en todo caso tuve la suerte de elegir este restaurante regentado por Mario en la sala y su mujer en los fogones. Hay algunos elementos que me dan pistas sobre que lugar elegir: el primero que la carta contenga platos de cuchara y el segundo que cuando hablas con quien te atiende, te atienda, te entienda y demuestre un cierto cariño por lo que está haciendo. En Bavieca se cumplieron todos los requisitos. Comimos una judias con perdiz francamente sabrosas, una carrillada deliciosa y unos rollitos de Idiazabal con frambuesa que disfruté ampliamente. La atención de Mario excelente tanto en el servicio de mesa como en sus comentarios y conocimientos. Y además tenía vermut español. Debo de reconocer que comí como un cura y la cuenta, que no llegaba a los 50 € por dos personas, ajustada. Finalmente me ganó con un chupito de aguardiente de hierbas de entendido. Excelente experiencia.

Bavieca
Hotel-Restaurante
Campo de San Nicolás, 6
42240 Madinaceli
975326106

domingo, 22 de febrero de 2015

Restaurante Salvador, Madrid capital

Tradicional. Yo creo que es la palabra que define este local. Fui con un amigo que me llevó y que pidió lo mismo que hace veinte años, una merluza a la romana francamente buena. Yo, y mis obsesiones, pedimos unos callos que fueron sabrosos, densos, como mandan los cánones. Para no perderse las kokotxas y los buñuelos de bacalao. A nuestro alrededor un ambiente de diario y una atención más que correcta perfectamente supervisada por la hija y heredera del fundador. En definitiva un lugar en el centro de Madrid recomendable para cualquiera al que le pille a mano, e incluso para ir ex profeso y con raciones abundantes y precios razonables. Cura.

Restaurante Salvador
Barbieri, 12
28004  Madrid
915214524/915315100

lunes, 26 de enero de 2015

Casa Revuelta, Madrid capital

Un problema, entrar. He visto hasta hacer cola en fechas significativas para acceder al local. Pero una vez superada la barrera merece la pena el esfuerzo y las incomodidades. Se podría decir que es un local que fomenta el contacto humano, o incluso que tiene derecho a roce. A casa Revuelta se va a comer lo que hay. Bacalao frito en primer lugar. Unas buenas tajadas de un buen bacalao bien rebozado, bien frito, que deja el regusto y ganas de repetir. Torreznos todos los días. Sustanciosos aunque la ración sea un poco escasa. Y por último el plato del día que pueden ser unos sabrosísimos calamares en su tinta o sus afamados callos. Vino a granel, vermut de grifo, servicio rápido y precios correctos completan un local que para mi gusto es muy recomendable.
Sirve de especial alabanza el que a pesar de estar situado en plena zona de turisteo ni su producto, ni su calidad, ni sus precios se han rendido a la facilona salida que la mayoría de locales de su alrededor han elegido.

domingo, 4 de enero de 2015

Taberna El Trillo, Málaga capital

A veces se acierta por casualidad. Eso es lo que me pasó con esta taberna del centro de Málaga. Por circunstancias de trabajo se me hizo tarde en pleno centro, en la calle Larios, y decidí picar algo sobre la marcha antes de ponerme en camino hacia Madrid. Y allí, haciendo casi esquina estaba esta Taberna. No elegí más entré y mi primera sensación fue buena ya que observé que la barra esta abarrotada de lugareños. gente de mediana edad con sus niños y en grupos daban una idea de amigos que quedan para disfrutar de un tentempié en pandilla.

Pedimos media ración de bacalao al pil pil, al pil pil del norte como bien especificó a mis requerimientos la camarera, media de berenjenas fritas con miel de caña y una tapa de rabo de toro.

Con las bebidas un pero, solo había un tipo de vermut, si ese, por lo que decidí, sin remedio, pasarme al vino. 

El bacalao al pil pil abundante, sabroso, con un pil pil bien ligado y con sabor al aceite y el aroma del ajo perfectamente perceptibles. Para mi gusto muy bueno. La berenjena muy bien frita, no rezumaba grasa ni acumulaba ese desagradable bocado graso que a veces produce la fritura en una aceite inadecuado, por calidad, uso y/o temperatura. El rabo de toro sin estar mal fue lo mas flojo de la terna, un poco dulzón debido, tal vez, a una excesiva generosidad en la zanahoria. 

El servicio atento, correcto y amable, hasta el punto que comentado, con intención pero sin parecerlo, que a mi la berenjena me gustaba con un poco más de miel de caña apareció casi de inmediato una jarrita con miel en nuestro lugar de la barra. Eficiencia y amabilidad sin aspavientos.

El precio, dado la abundancia de las medias raciones, ajustado tirando a bueno. 

Sin lugar a dudas para mi un lugar recomendado

Taberna El Trillo
Don Juan Díaz, 4
29015 Málaga

952603920

Nata Lisboa, Madrid Capital

Este comentario tiene subtítulo,  el sabor de la franquicia. Y es que hasta el día de ayer, a pesar de mi oposición frontal a esta epidemia de la restauración, no me había dado cuenta hasta que punto las franquicias son todas iguales en cuanto a cocina y sabor se refieren.

Paseaba yo por los alrededores de la Plaza Mayor de Madrid con la repetida idea de tomar un par de tapas y volverme a casa comido sin contar con que el soleado, aunque gélido, día y las fechas festivas hacían de la zona el lugar de encuentro de la mitad de los habitantes del mundo, o más. 

Imposible entrar en Casa Revuelta, con cola, en Casa Antonio, hasta los topes los bares donde se despachaban a ritmo frenético los bocadillos de calamares, que añoranza de los viejos y sabrosos bocadillos que ya no se encuentran, tanto que la gente se acomodaba en cualquier lugar de la calle para comer. Y era tanta la imposibilidad que decidimos probar algo diferente.

En nuestro discurrir habíamos pasado por un local que anunciaba sabores de Portugal, bacalao preparado de varias formas, arroz de pato y varias especialidades, pocas, de la cocina portuguesa más. Así que dada la imposibilidad de entrar en los locales que merecen la pena en la zona y dada nuestra amplia experiencia en la cocina portuguesa del norte decidimos probar la propuesta.

El servicio de gran amabilidad, pero ya hubo un detalle que nos puso sobre aviso. En la carta junto al bacalao a la portuguesa, que por su enunciado debía de ser a "A Narcisa", y a pesar de lo temprano de la hora y escasez de clientes, figuraba la palabra agotado. Solo se me ocurría una explicación, que luego se confirmó, los platos son precocinados y solo se calientan y se sirven.

Las bebidas son todas portuguesas, la cerveza, los zumos, los vinos y los licores, y todos los que visitamos Portugal con cierta asiduidad conocemos la "Super Bock", el "Sumol", los vinos, excelentes vinos, portugueses y su amplia variedad de licores.

Pedimos un buñuelo de bacalao, una empanadilla de cochinillo, una empanadilla de camarones y un bacalhao con pan de maíz, que parecía una variación sobre el bacalhao "a broa" que tanto me gusta. Los fritos eran casi pura masa y hacían añorar las empanadillas congeladas que ponen de aperitivo en los bares madrileños y el bacalao merece un capítulo aparte. El enunciado era un plato a capas de bacalao, espinacas y bechamel. La de bechamel era gruesa, la de bacalao suficiente aunque el bacalao era absolutamente insípido y la de espinacas... bueno tal vez hubiera espinacas y yo no las aprecié, ni las ví. A cambio había una capa de dados de patata que no me atrevo a decir que fuera congelada, pero lo pienso. El resultado final era un plato de bechamel con tropezones diversos que no aportaban nada al sabor. 

Aunque esta crítica parezca descarnada no lo es. No sería diferente lo que dijera de cadenas nacionales que están en la mente de todos y que pueblan nuestros lugares habituales de picoteo. Y por eso, porque no sería diferente es por lo que al principio hablaba del sabor de la franquicia, 

En todo caso y como para gustos hay colores yo recomendaría a todos los lectores de este comentario, y si nunca les han parecido mal las franquicias nacionales y extranjeras tan al uso, que hagan su propia prueba y saquen sus propias conclusiones. Yo por mi parte lo considero no recomendado y hago votos por una pronta visita a Portugal que me restituya sensaciones.

Nata Lisboa
Pastelaria Regional Portuguesa, S.L.
Imperial, 18
28012  Madrid



jueves, 18 de diciembre de 2014

Casa Emeterio, Tres Cantos

El peor problema de Casa Emeterio es que depende del boca a boca por su enclave, su mayor virtud que el boca a boca le funciona porque sus clientes le son fieles, y con motivo.

Yo accedí a este restaurante por este medio y me convenció lo suficiente como para tener la intención de repetir y el descaro de comentar con Raúl, dueño, hijo del dueño, algunos pequeños detalles mejorables.

El servicio estupendo empezando por el mismo Raúl, entusiasta de lo suyo e incansable saludando, aconsejando y dirigiendo. Buenos vinos y estupenda comida con una muy cuidada selección de materia prima, empezando por vinos poco conocidos que Raúl presenta con esmero.

Su padre en los fogones ofrece una carta clásica pero en la que se permite hacer algo que a mí, personalmente, me encanta. Fusión tradicional. ¿Que esto que es lo que es? pues por ejemplo mezclar en un plato un pulpo a la brasa, magnífico de punto y sabroso, con unas patatas revolconas lo suficientemente suaves para no comerse el pulpo y lo suficientemente sabrosas como para poderse comer solas. Unas alcachofitas a la plancha, con el único pero de un poquito bravas las puntas, con una salsa romescu magnífica de sabor aunque tal vez un poco corta de fruto seco.

Y finalmente la carne, de vaca, bien de punto, bien de temperatura y servida en barro para que conserve todo lo posible el calor. La carne de vaca, vaca, con su tiempo de maceración bien medido y sabrosa.

El precio se paga a gusto sin que se pueda considerar caro y el resultado final compensa el desplazamiento. Para mi muy recomendable.

Casa Emeterio
Sector Embarcaciones, 23
28760 Tres Cantos (Madrid)

91 804 03 50