Comer diferente en Madrid oscila entre el riego de la sorpresa de lo incomestible e impagable y la comida para turistas. hay muchos locales, tantos que a veces uno puede acertar. este es el caso que me ocupa hoy. Un lugar pequeño, con pocas mesas, pero que conserva el encanto de lo tradicional tanto en su decoración como en en su propuesta. Luis conserva la esencia de la cocina de siempre en los fogones, pero su planteamiento en carta ya avisa de que la visión es muy personal. Pero si a alguien se le pasa el matiz personal al leer la carta ya se encarga su hija de remarcarlo en la presentación de los platos. No es cuestión de hacer una relación prolija de la carta, no es cuestión de ensalzar, que se podría, una a una todas las propuestas que salen de la cocina. Lo mejor es visitar, probar y disfrutar. Aproveche si está por la zona de Chueca o Alonso Martinez.
Barrutia y el 9
Santa Teresa, 9
Madrid
91 319 29 46
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sábado, 14 de julio de 2018
martes, 21 de marzo de 2017
More, Madrid capital
La calidad media de Madrid, a la hora de comer, se puede considerar alta, sobre todo si nos deshacemos de los restaurantes enfocados a la perversión del turista, los que te dan gato por liebre y te cobran por la cantidad de palabras de la denominación (con mucho de y mucho en) y las franquicias. More, afortunadamente, no pertenece a ninguna de las mencionadas. materia prima excelente y cocina que no solo la trata con mimo, la exalta. Un cogote de merluza espectacular, digno de cualquier restaurante vasco. Unos bocaditos del mismo pescado excelentes, unos callos sabrosos, bien cocinados, con el punto de picante justo para que te des cuanta de que lo tiene y una densidad que te permite levantarte de la mesa sin sentirte pesado, unas alcachofas sabrosas, tiernas y unos buñuelos de bacalao que me recordaban a los que como en casa, no los hay mejores. Y para rematar una torrija de leche excelente, cremosa no mojada, sabrosa, entera. Una delicia. Es verdad que no es barato, ya sería increíble teniendo en cuenta que es bueno y está en el barrio de Salamanca. Tampoco es para llevarse las manos a la cabeza. Lo pagué, unos 35 € por comensal, pro comí como un obispo. El servicio en la linea, atento y a la distancia justa. Y tiene terraza
More Restaurante
Jorge Juan, 27
28001 Madrid
91 578 21 78
www.restautantemore.com
jueves, 28 de julio de 2016
La Parrilla, Ribadesella
No son muchos, desgraciadamente, los restaurantes en los que comer un pescado de calidad dos o de calidad tres, en este país lleno de costas. es verdad que la ley hace todo lo que puede por fomentar esta situación,pero no es menos cierto que la mayor parte de la culpa es nuestra, de los consumidores, de nuestra falta de preparación y nuestra falta de exigencia. Por eso, reencontrarme quince años después y comprobar que la calidad de su producto sigue intacta, que los precios no han subido exponencialmente y que la atención sigue siendo la misma, me lleva a congratularme de todavía haya sitios en este país que no han sucumbido a la ley ni a la tentación de la comida de cualquier forma para el turista. Lo normal, cuando uno va a este bonito pueblo costero, es comer en la zona marítima, llena de bares y restaurantes, pero la excelencia está un poco apartada, frente a la gasolinera y en un local sin pretensiones. para comer como un obispo y pagar como un cura un os pescados y mariscos de magnífica calidad. Un pixín (rape) grande, fresco, jugoso. Unas navajas pequeñas pero deliciosas, bebidas, postre y chupitos por sesenta euros. Locales conozco en los que solo el rape, y de peor calidad, costaría más. muy recomendado.La Parrilla
Palacio Valdés, 33
Ribadesella
985860288
domingo, 1 de mayo de 2016
Bodegas La Salud, Pozuelo de Alarcón
Cuando me dijeron de ir a este veterano local de Pozuelo me advirtieron: es para comer tortilla y carne. Hay otras cosas pero son otras. Así que con esa premisa nos presentamos allí un amigo y yo dispuestos a degustar el menú previsto. Y así lo hicimos: media tortilla de patata, que en realidad es una tortilla más pequeña que la completa, y un kilogramo de cebón, nos aseguran que gallego. La tortilla jugosita por dentro y perfectamente hecha por fuera, como mandan los cánones de los grandes expertos de la tortilla. El cebón, para mí apenas sellado, sabroso y perfecto de punto. La carne, tierna, casi cruda, pasa por el paladar y la garganta preparando el sitio para el siguiente bocado. Un disfrute. Y para rematar un arroz con leche sabroso, bien cocido, que remata con nota la comida realizada. El precio, el de toda carne que se precie. No puedo decir que sea barato, no, pero caro tampoco me ha parecido. Para comer como un obispo y pagar de acorde a la dignidad. El resultado final ochenta y tres euros por dos cubiertos y disfrutar de una carne de calidad.
Bodegas La Salud
Jesús Gil González, 36
28223 Pozuelo de Alarcón
91 715 33 90
viernes, 26 de junio de 2015
la Ancha, Madrid capital
A veces uno va a ciertos sitios con la escopeta cargada. La fama, la ubicación, el momento... y eso fue lo que me pasó con este restaurante. Esperaba encontrarme un restaurante de esos que los "entendidos" llaman de cocina mediterránea o de cocina de mercado que habitualmente enmascaran una cocina vulgar y/o una carta aburrida y que siempre contiene las mismas cosas que despiertan en mí el más absoluto desinterés. Me equivoqué. Lo confieso. Me equivoqué y disfruté sin resquemor ni recato de todas las cosas disfrutables que pasaron por mi plato y por el de mi acompañante. Un solo pero, la tortilla de patata con almejas, sabrosa y apetecible, adolecía de que parte las patatas estaban poco hechas, en ese punto en el que al morderlas te explican lo que significa casi crudas. El único pero, porque la selección de casquería que tuve el inmenso placer, casi éxtasis, de saborear a continuación casi me hizo olvidar la tortilla, e incluso el paso del tiempo. Sesos, exquisitos, criadillas, sublimes y unos muy apreciables riñones visitaron fugazmente mi plato. Mi acompañante disfrutó de un atún a la plancha que, a juzgar por sus comentarios, resultó tan sabroso y apreciable como esperaba. Bien el postre, precio alto "ma non troppo", magnífico el servicio y muy cómoda la terraza cerrada en la que comimos. Pero no sería justo conmigo ni con el restaurante si no mencionase que entre plato y plato te ponen delante una cajita de madera que contiene una mantequilla casera absolutamente memorable, tanto, tanto que cunado el camarero al traer el segundo plato alargó el brazo para retirarla estuve a punto de abalanzarme sobre él y arrancárselo de cuajo. Cosas de la civilización, no lo hice y aún lo lloro. Para comer como un obispo, pagando como un obispo.
sábado, 2 de mayo de 2015
Nuestro Bar, Albacete capital
Si hay establecimientos por los que yo tenga debilidad sin duda Nuestro Bar estaría en lo más alto de la clasificación. Y lo estaría por varios motivos. Por su carta, por su calidad y porque es un homenaje permanente a Carmina Useros de quien me declaro devoto admirador y seguidor incondicional.
Este restaurante, bar, enclavado en la capital albaceteña, es un monumento a la cocina popular, tradicional, de toda la provincia, y su menú de degustación es una delicia de sabores y sorpresas que encima de no ser caro se paga con gusto. El servicio no solo es amable, sabe que es lo que te sirve y te aconseja correctamente ya que enfrentarse a la totalidad de platos que lo componen es una tarea practicamente imposible, por lo que en un alarde de interés poco extendido te ofrecen la posibilidad de fraccionar, seleccionar, en definitiva, de ajustar el menú a tus posibilidades gástrico digestivas. Es difícil que pase por Albacete y no me asome por Nuestro Bar, porque siempre que lo hago como como un auténtico príncipe de la iglesia. Para comer como un obispo
Cualquier ajo, principalmente el mataero, el atascaburras, los gazpachos manchegos, el lomo en orza, el queso frito, la tortilla en salsa, ..., un comer y no parar, un relamerse hasta la llaga.
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