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jueves, 21 de agosto de 2014

Casa Chaver, Figueiró

Debo empezar mi comentario por una confesión: Cuando voy a ver a Suso voy a casa de un amigo. Llevo muchos años visitando Casa Chaver y disfrutando de su cocina, corta, y su reposteria, cuando la tiene, pero hace un par de años, y por circunstancias personales, Suso tuvo un bache del que a dia de hoy se ha recuperado. La irrupción de Tere en la cocina y su toque personal y la recuperación de la repostería propia que antes era obra de la madre de Suso y ahora de él mismo, de esos flanes y leche frita dignos de llorar un poco por su efímera existencia, hacen que recordemos los mejores tiempos pasados.

La carta es siempre corta: concejales (trozos de bacalao pequeños, rebozados y fritos), pimientos de Padrón, calamares, tortilla, huevos fritos con patatas y chorizo o zorza son las propuestas habituales del lugar aunque siempre suele haber alguna cosa más, pero si quiere algo
especial llame antes y conciértelo, merece la pena. Los callos, el estofado, el conejo a la cazadora, la lamprea, la empanada... no le van a decepcionar.

No olvide intentar los postres, o reservarlos, no se arrepentirá, como no se arrepentirá de probar el albariño de la casa y los chupitos de remate.

Tras una cuenta ajustada podrá comprobar que ha comido como un cura de los de antes y además habrá disfrutado de un ambiente casero y cordial

Casa Chaver
Plaza de la Iglesia
Figueiró

sábado, 7 de septiembre de 2013

O Lagar en Eiras, As Eiras

Entre el juego y el final feliz. Este sería el resumen de O Lagar, pero como todo resumen demanda una explicación.


El juego, la aventura, la voluntad provienen de encontrar el lugar. Cuentan las malas lenguas que algún famoso explorador se perdió en el intento. Coge usted. la carretera de A Guarda a Tui y llegando a la parte más baja de la cuesta de Tabagón se desvía hacia As Eiras, avanza sin desmayo pero sin descuido hasta que se encuentra a mano izquierda y marcando la cuneta de ese lado de una curva  un imponente muro de piedra que limita una finca perteneciente a un pazo. Nada más pasar el muro, sin solución de continuidad, parte una pista forestal asfaltada que se adentra en el monte. Con confianza, con determinación, se interna por ella hasta llegar a un lugar donde hay casas y entre ellas, esta vez a mano derecha, como si fuera la entrada a una finca, un camino. Lo toma aún sabiendo a ciencia cierta que se ha equivocado. No importa, no puede retroceder ni dar la vuelta. Cuando al fin el camino se ensancha y va a volver sobre sus pasos se encuentra inopinadamente con que ha llegado. Como no ha entendido, casi con seguridad, nada de nada, y como el lugar lo merece por encanto, cocina y trato, le adjuntamos el plano que figura en el anverso de su tarjeta. Por cierto, existe un cartel que indica el camino, pero solo lo verá, si lo busca, al irse.

O Lagar está desarrollado sobre la antigua casa de labriegos conocida como de "María Morghada" que han respetado, sin dejar de hacer los cambios necesarios para confort y eficacia, el encanto de la original. Lo primero que puede y debe de llamar la atención, según se entra detrás del pequeño mostrador en el que habitualmente te recibe, y siempre te despide porque allí te cobra, Miguel es la amplísima y cuidadísima cocina que garantiza una de las señas identidad de la casa, la rapidez en el servicio. Apenas te has sentado y con el tiempo preciso para leer la carta te recitan los platos fuera de carta que cada día son diferentes y siempre peculiares.


No voy a recomendar platos específicos. Yo suelo ir con el oído atento a los que están fuera de carta y seleccionar un par de ellos o tres. Nunca he tenido que lamentar mis decisiones, todo lo más alguna vez he considerado normal lo que me han servido. Este año hemos probado una empanada de cocido que todavía rememoro en el paladar y unos profiteroles de bacalao con mermelada de tomate que apuntaban muy alto.

Pero volviendo al resumen, el final feliz es que lo que es siempre excepcional son los postres o lambonadas. Y entre estos hay tres que desde hace ya 25 años, los que cumple, no faltan en nuestra planificación gustativa: el bizcocho de chocolate bañado en chocolate caliente, el queso camembert rebozado y frito con mermelada de arándanos y el casi insuperable helado de frutos secos.






La verdad es que llevo veinticinco años en que cuando salgo de O Lagar tengo la sensación de haber comido como un cura. Felicidades y perseverad, merece la pena










P.D.: Abstenerse aquellos a los que le moleste que les hablen en gallego, aunque preguntan si se entiende.

O Lagar En Eiras
As Eiras, Picons Darriba, O Rosal
986620053

15-08-2015 Magnífica tempura de merluza, increíble una mermelada de flor de saúco, exquisitas hamburguesas de carne de vaca cachena y los postres como siempre, deliciosos.


miércoles, 28 de agosto de 2013

Saudade, A Guarda

Si nadie se lo dice pasará junto a él sin reparar en su existencia. Decoración estandard, aspecto frío y poco acogedor de cafetería sin pretensiones. Este bar tapería esconde en su cocina toda una suerte de pequeños tesoros que nadie presumiría por su aspecto.

Empecemos por lo menor: buen pulpo, buenas empanadillas, tapas de precio asequible e impecable calidad, por encima de la media sin más.


Pero si usted va en la hora del almuerzo, pongamos de diez a doce de la mañana, encontrará que los veteranos de la mar y de la mesa están dando cuenta de unos guisos de carne o pescado dignos de las mejores guías del disfrute culinario. Simples pero con una materia prima y un punto insuperables y a precios populares. Hablan y no paran de sus callos, de sus empanadillas de carne, de bonito, de bacalao. Hablo y no paro de un pulpo ao caldeiro del que según escribo mis papilas hacen memoria.Vaya y compruebe, no se arrepentirá.

Lo que puedo afirmar es que yo siempre que voy almuerzo como un cura.

Bar Saudade Restaurante
Calle Manuel Rodríguez Sinde
A Guarda  -  Pontevedra

08-2015/ Y las habas con almejas.

martes, 27 de agosto de 2013

Casa Acuña, Isla de Ons

No hace falta GPS para llegar a Casa Acuña en la pontevedresa Isla de Ons. Según el barco se va acercando queda claramente a la vista,sin contar que de las tres opciones de restauración que hay en la isla dos pertenecen al mismo dueño.

Tal vez por esto, la falta de competencia real, o porque es un enclave eminentemente turístico la experiencia me resultó decepcionante en lineas generales. Mi impresión fue de descuido, de falta de interés hacia el comensal, que o come allí o come enfrente o come de lo que el mismo se lleve.

Un restaurante que presume de ganar todos los concursos de pulpo de Galicia está obligado a algo más que a servirte un pulpo de buena calidad en cuanto a materia prima, pero no diferente del que puedes comer en cualquier sitio, ligeramente pasado de cocción, y esta es una apreciación personal -a mi el pulpo me gusta que haya que morderlo y con la piel pegada- y soso en cuanto a condimentación, esto es, con una ajada vulgar. Nos pasó lo mismo con la caldeirada de pulpo que con el pulpo a feira.

Desembarcando en la Isla de Ons

Comimos un pescado frito excepcionalmente bueno, fresco que saltaba y en su punto y rematamos con un bandullo que ofrecen como pudding y que no es el típico bandullo de Ons -embutido dulce-, con lo que el turista no interesado, o no suficientemente documentado se marcha sin probarlo o sin saber que ha probado un postre típico de la zona aunque haya otro con el mismo nombre propio del lugar y que nadie menciona. Lo dicho, falta de interés.


Es una pena que en un paraje tan idílico, con unas materias primas excepcionales, con una oferta gastronómica propia, el visitante un poco exigente no salga con el firme propósito de volver a recrear la vista y de paso el paladar. 

Ni fu ni fa. Los visitantes anónimos nos merecemos un poco más de interés.

Casa Acuña
Isla de Ons
Pontevedra.

08-2015/ Nos sentamos en una mesa ya un poco tarde y nos atendió inicialmente la propietaria, que tras decirnos que inmediatamente estaba con nosotros desapareció en la cocina y 15 minutos más tarde tuvimos que cambiarnos de mesa para poder ser atendidos por una camarera (Andrea), rápida y eficiente. No siempre la propiedad proporciona el interés ni la diligencia. Respecto a la comida nos ratificamos en el anterior comentario. la próxima vez nos llevaremos nosotros la comida.

domingo, 25 de agosto de 2013

Loureiro, Bueu

Llegamos a cenar con las expectativas muy altas y varias recomendaciones. El comedor muy bien puesto y unas preciosas vistas sobre la playa de Loureiro en Bueu y la ría. Pedimos dos menús etiquetados como "comete o mar", una botella de Paco&Lola -albariño muy agradable y de bonito diseño- y unas cocochas al pil pil. El resultado... vamos plato a plato


  • Chipìrones de la ría, especialidad de la casa. Los chipirones excelentes y frescos pero puestos con una preparación a base de pimiento y cebolla que se come parte del excelente sabor del chipirón. Sería muy de agradecer que te dieran la opción de comerlos simplemente a la plancha para degustarlos en la medida en que su calidad merece.
  • Filloas rellenas de marisco. Correctas. la masa de la filloa elaborada con un toque de tinta de calamar, más pensando en la vista que en el paladar, y un relleno sabroso.
  • Tosta de pulpo. Nada que decir. Poco sabrosa no aporta nada al paladar
  • Rape a la cazuela. La salsa muy sabrosa y el rape fresco hicieron lo más agradable de la noche en cuanto a degustar se refiere y olvidando la añoranza de unos chipirones sin aditamentos.
  • Cocochas de merluza al pil pil. El principal pero fue que las cocochas estaban ligeramente rígidas -con algo de rigor mortis que suelo decir-. El pil pil sabroso y bastante bien ligado.

La cuenta aceptable, 70 € por la cena de tres personas es un importe sin duda ponderado. De todas formas la experiencia me hará buscar nuevas opciones.

Para mi ni fu ni fa.

Loureiro
Loureiro, 13
Bueu (Pontevedra)
986320719


A Carla, Figueiró

Llegar a A Carla no es fácil. Lejos de cualquier lugar de paso, en medio del monte, hay que discurrir por una intrincada red de carreteritas locales sabiendo en cada cruce por donde tienes que seguir. Pero precisamente por eso tiene más mérito ver como este local con el encanto de lo rural, que nació como furancho, se ha convertido en un lugar muy concurrido y apreciado.


Tiene una carta con  pocas opciones y muy locales, pero suficiente para una cena a base de tapas. Las tortillas de patata tienen vocación de excelentes, la zorza, los calamares, la empanada, los pimientos, la oreja, más que aceptables... si ese día además hay flan de turrón -de chuparse los dedos-, sin descartar otros postres caseros, la cena será estupenda y más acompañada del blanco de la casa, suave y afrutado. La mujer de Miro en la cocina -a la vista de los comensales-, la atención de su hija, siempre pendiente, y el propio Miro hacen que te sientas como en casa, en todos los sentidos, sin protocolo y degustando una comida que podría salir de tu propia cocina si tu cocinaras tan bien como ella. La última satisfacción, justo después de unos chupitos de buena calidad, no perderse el aguardiente tostada, la cuenta.


Yo siempre que voy a A Carla como como un cura.

Tapería A Carla
Rúa dos Muiños-O Roque, 32
Figueiró-Tomiño
Pontevedra

08-2015. A carla ha crecido y lo ha hecho sin incurrir en defectos bastante clásicos. Nuevo comedor, nueva, amplia y bien equipada cocina,y no han variado ni la calidad ni los precios. Felicidades.

domingo, 11 de agosto de 2013

Casa Duran, Pontevedra capital

Como decía la letra de una canción popular gallega "ela bonita non é". Esto es aplicable a Casa Durán, también conocida como A Porcona. Si alguien va buscando algo más que ingredientes de calidad, una cocina honrada con incursiones en la magnificencia y precios increíbles, si alguien pretende una atención servil, manteles de lino o un local "fashion" que ni lo intente, a Casa Durán se va a comer, a comer bien, abundante y barato.

Pero ciñámomos a la información. Nos presentamos en Casa Durán cuatro personas dispuestas a comer buen pescado y marisco fresco después de una excursión por Villagarcía de Arosa y de callejear un poco Pontevedra. No hay reservas. Al entrar por la puerta nos encontramos que el local está lleno y que tenemos tres o cuatro grupos por delante. Nos dirigimos a Manoliño que nos dice cuantos hay esperando y que en un cuarto de hora tendremos mesa. A partir de ese momento nos hace saber con regularidad que está pendiente  de nosotros y controlando la situación. Llega una pareja que dice que ya había estado antes y que habían pedido la vez a los que estaban primero. Manoliño les hace saber que no hay más vez que la que él controla,con educación pero con firmeza. No da lugar a debates. Al cuarto de hora estamos sentados y dispuestos a comer, y admirados por el espectáculo de una persona capaz de controlar dos comedores, las comandas, las recomendaciones, la cocina, el servicio y el turno de acceso a las mesas, a una velocidad alta y constante sin aspavientos ni concesiones al diálogo. Parece llevar una suerte de bicicleta invisible que le permite estar en todos los lugares en los que es necesario y en el momento en que lo es.

Empezamos con una docena de navajas -que resultaron trece- limpias, frescas y en su punto de preparación y temperatura al servirlas, después cuatro menús. De primeros fideos con almejas y ternera, sabrosos, mejillones al vapor, frescos y abundantísimos y una sopa de pasta correcta y agradable. De segundos calamares a la plancha, frescos sabrosos y bien preparados y merluza a la gallega que merece una mención aparte. Dos buenos tacos de merluza fresca y sabrosa con patata gallega cocida - de esa en la que uno duda si lo bueno es la merluza o la patata y en la duda no deja ni rastro de ninguna de las dos- bañadas en una ajada a la gallega que rayaba lo sublime, ligera, sabrosa, aromática... una delicia. De postre una tarta de santiago mejorable y un buen licorcafé para que no se atragante.

Resultado de la operación 42.00 € -en total, no por persona- la satisfacción de haber dado con el lugar correcto y una promesa con convicción, volveremos.

Casa Durán
Virgen del Camino, 17
Pontevedra

Para comer como un Papa. No hace reservas.