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miércoles, 11 de enero de 2017

Taberna Pedraza, Madrid capital

la calle Ibiza siempre ha sido lugar idóneo para la restauración y el esparcimiento. Su bulevar, uno de los pocos que quedan del Madrid antiguo, invita al paseo y a dejarse caer en alguna de las mesas de las muchas terrazas que la pueblan. es verdad que han desaparecido emblemas gloriosos de la gastronomía tradicional como aquellas patatas a la importancia del Espada, pero afortunadamente algunos otros irrumpen con verdaderas ganas de quedarse. Y uno de esos sitios es esta nueva Taberna, buena cocina, amabilidad y eficiencia de su personal y precios razonables. Cocina casera de toda la vida, vermut casero y ambiente agradable en el local configuran una oferta que apetece repetir. Muy recomendable todo lo probado destacando los callos, las croquetas  y unos mejillones tigre aptos para todos los paladares. Como no todo puede probarse es importante usar el olfato y la vista y la chistorra y la mini torta de queso extremeño que sirvieron en otras mesas alimentaban con su aroma a todos los que estábamos en las proximidades.

Taberna Pedraza
Ibiza, 38
28009 Madrid
91 032 72 00

Y si le apetece un cocido, yo aún no lo he probado, en el portal de al lado está Carmen, casa de cocidos, que pertenece a la misma propiedad. Si no se traicionan a sí mismos merecerá la pena.

Carmen, casa de cocidos
Ibiza, 40
28009 Madrid
91 060 72 60

lunes, 18 de abril de 2016

Donde Alberto, Burgos capital

Pretender dominar la excelencia en el tapeo en una ciudad sin vivir en ella, o frecuentarla, es una osadía en la que no pretendo caer, pero a veces, por suerte y un cierto olfato, se da el acierto inopinado, a las primeras de cambio. Llegamos a Burgos sin ningún tipo de idea preconcebida, sin ningún tipo de estudio comparativo o acceso a páginas especializadas, a cuerpo gentil, que solía decirse, y preguntamos. Así que siguiendo las indicaciones que nos dieron accedimos a la zona lúdico gastronómica. y allí estaba este local, bastante lleno y con ese aire de hacer las cosas bien que supone la clientela mayoritariamente local y las mesas bien y diversamente surtidas. para empezar varias marcas de vermut, que a mí siempre me da sensación de interés por lo que el cliente quiere y me predispone favorablemente, después el trato cordial y directo del propietario, Alberto, que tuvimos la suerte de que nos atendiera y que como uno más se mueve entre las mesas, y luego su planteamiento sencillo y eficaz. No hay carta de pinchos porque con la cocina que tiene solo puede garantizar poder servir lo que tiene, a la vista y recitado. La barra bien surtida de pinchos y la calidad de todo lo que probamos, salvo la cazuela de bacalao, que no es que estuviera mala si no que se quedaba rezagada ante la calidad de una cecina magnífica, la excelencia de unas croquetas de cecina notables y los muy sabrosos pinchos que probamos, los saquitos y una tosta de ensaladilla alemana. Todo excelente y con la sorpresa final de un precio perfectamente ajustado. Es más, atractivo. para mí un local muy recomendable y en el que me comprometo a repetir cada vez que mis pasos, peregrinos o turísticos me lleven por Burgos.

Donde Alberto
Plaza de Alonso Martinez, 5
09003 Burgos

domingo, 14 de febrero de 2016

Casa Alberto, Madrid capital

Casa Alberto, un establecimiento de los de "toda la vida", es el claro ejemplo de lo que debería de ser y habitualmente no es.  es el claro ejemplo de que se puede conjugar el negocio, está siempre lleno, el público foráneo, gran cantidad de extranjeros y nacionales visitantes de la ciudad, y mantener la calidad del producto y una carta de platos tradicionales auténticos. Ubicado en pleno barrio de las letras, en la parte alta de la calle Huertas y a dos pasos de la Plaza de Santa Ana, es uno de los pocos establecimientos tradicionales no sólo por su fecha de apertura si no por su concepto de la restauración. Dividido en dos ambientes, comedor y bar, uno puede comer indistintamente tipo menú o de tapeo. la calidad de su cocina unida a la amabilidad, buen hacer y  capacidad de interacción con el cliente de su servicio hacen que la experiencia sea agradable en lo personal y en lo gastronómico. Sus callos, cocido, bacalao, manitas, croquetas... y el remate de una torrija de las especiales hacen que yo siempre consiga salir satisfecho como un cura.

Casa Alberto
Huertas, 18
28012 - Madrid
914 29 93 56

sábado, 21 de marzo de 2015

El Fogón de Trifón, Madrid capital

En pleno barrio de Salamanca es un local de tan pequeño casi escaso, pero maravillosamente aprovechado. Cocina tradicional y más, su fama viene por tres platos que forman su carta emblemática: los callos, el rabo de toro y las croquetas. A este se le pueden unir los caracoles, las mollejas, las albóndigas y muchas más entradas de la carta que a pesar de no haber probado parecían complacer a quienes las tomaban, entre otras una vistosa ensalada de pamplinas con granada, trocitos de jamón y muchos más ingredientes que no soy capaz de enumerar. El servicio, al menos en barra donde nos atendió Trifón hijo, muy agradable. El precio no es barato aunque tampoco sea desmesurado, algo más caro que razonable. En todo caso de la comida disfrutamos por su calidad y por la posibilidad de comer en base a raciones, unidades y medias raciones, que cada vez me parece más agradable que el menú o la carta de platos inamovibles en su calidad y estructura. la bodega correcta tanto en vinos como vermuts y de postre una tarta de queso con mermelada de aceituna francamente buena aunque amenazaba en su enunciado con un dulce de leche que solo era decorativo. Para mi recomendado.

El Fogón de Trifón
Ayala, 144
Madrid
914023794

martes, 12 de noviembre de 2013

Porfirio, Rascafría

Hace muchos años un amigo me llevó a tomar unas cervezas a este bar y a mí me llamó la atención el dueño. Hasta este fín de semana en que después de un largo paseo por los alrededores del pueblo decidimos comer algo. Hay muchos restaurantes en Rascafría y todos llenos hasta la bandera, y sin reserva imposible comer antes de las cuatro. Bueno decidimos dar un paseo y pasamos junto al Porfirio, un bar aparentemente para los del lugar sin ninguna pretensión de fachada ni de interior. Unas pocas mesas, unas cuantas banquetas y una barra en la que hay que apretarse para caber. Pedimos unas cervezas y nos dispusimos a pasar el rato hasta la hora de comer. Vistos los precios de las raciones nos atrevimos a pedir una de torreznos a pesar de la advertencia de que las raciones eran grandes y no servían medias.

Craso error, las raciones no eran grandes, eran inmensas. Una fuente de torreznos 7 €, una de croquetones de boletus y tocino, las mejores croquetas que he tomado no se si en mucho tiempo o en toda mi vida, 6 €, si, 6 por 12 grandes croquetas. ya no había lugar para más en nuestros dos estómagos agradecidos, hasta el punto en que tuvimos que traernos parte de lo pedido. Tiene habitualmente cangrejos de río y son muy nombrados los arroces, que hay que encargar salvo los domingos, y cualquier cosa que se cocine con setas, o solamente setas, en la temporada. Da lo mismo todo está bueno, es abundante e inusitadamente barato.

Pero con ser la comida buena y el precio barato uno de los grandes placeres del lugar es charlar con Porfirio y con sus encantadoras camareras, con las que al poco de estar te sientes como en casa. Así que puestos a la charla uno entiende rápidamente que el secreto de este lugar es la gente, empezando por el mismo Porfirio que sale a buscar las setas, los cangrejos y casi cualquier cosa que él mismo cocina y sirve en su bar porque su mayor satisfacción no es cobrar, que también, si no charlar y comprobar que la persona, el cliente en los demás establecimientos, ha disfrutado de su esfuerzo, y que lo aprecia.

Para comer como un cura con ínfulas de obispo en ciernes.

Bar Porfirio
Avenida del Paular, 9
Rascafría   Madrid
680971350/691521802

Y no olvide el cocido, que también se encarga.