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martes, 11 de marzo de 2014

Casa Paco, Madrid capital

En la divisoria de las cavas, a la espalda de la Plaza Mayor, esta taberna restaurante mantiene la tradición de la comida casera, sabrosa y bien cocinada que uno busca con ahínco cuando quiere disfrutar de los sabores de Madrid y algo más. Una muy gustosa sopa de ajo, unos callos gelatinosos y plenos de disfrute, una buena carne roja, unos huevos rotos con color y sabor..., todo es un disfrute para el paladar en una zona en lo que lo habitual son las franquicias y la cocina de calidad dudosa enfocada al turista que no tiene referencias para comparar. Los precios no son especialmente baratos, es verdad, pero se pagan con gusto por la calidad disfrutada.

Aunque los bolsillos de la sotana necesitan de algo de profundidad el estomago dictamina que hemos comido como curas.

Casa Paco
Puerta Cerrada, 11
28005 Madrid
913663166


sábado, 21 de septiembre de 2013

Las Eras, Tabernas

No es un lugar de paso, ni mucho menos, para ir a Tabernas hay que ir intencionadamente, su paisaje y su castillo lo merecen, o aprovechar una visita a los poblados donde se rodaron, y ruedan, las películas sobre el oeste norteamericano. Aunque hay una tercera razón, comer en Las Eras.

Durante la semana se come de menú lo cual garantiza un precio asequible, y lo único no asequible en muchas ocasiones es conseguir mesa ya que entre los trabajadores de la planta solar y los peliculeros el restaurante de Antonio Gasquez suele estar de bote en bote, se recomienda reservar si es que hay opción.

La lista de platos primeros y segundos es toda una declaración de pragmatismo, negocio y tradición. hay platos para todos los gustos, los que buscamos cocina tradicional y casera, esa vieja cocina de los mayores tan olvidada y maltratada y a la que Antonio le ha dedicado un libro que demuestra su amor y compromiso con ella, y para paladares más hollywoodienses.

Yo comí una crema de lentejas en sobreusa y un cerdo en fritadilla, ambas cosas absolutamente placenteras, pero no lo eran menos el gazpacho, el salmorejo, fideos con patata y jibia al estilo almeriense, y un invento curioso ropavieja de pescado y marisco, una especie de croquetón con tomate y acompañado de patatas a lo pobre al que solo le voy a poner un pero, el tomate debería de servirse aparte para que el comensal decida si prefiere el estupendo sabor del croquetón por si solo o mezclado.

Desde luego salí satisfecho como un cura y con la clara intención de volver y seguir probando