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domingo, 1 de mayo de 2016

Bodegas La Salud, Pozuelo de Alarcón

Cuando me dijeron de ir a este veterano local de Pozuelo me advirtieron: es para comer tortilla y carne. Hay otras cosas pero son otras. Así que con esa premisa nos presentamos allí un amigo y yo dispuestos a degustar el menú previsto. Y así lo hicimos: media tortilla de patata, que en realidad es una tortilla más pequeña que la completa, y un kilogramo de cebón, nos aseguran que gallego. La tortilla jugosita por dentro y perfectamente hecha por fuera, como mandan los cánones de los grandes expertos de la tortilla. El cebón, para mí apenas sellado, sabroso y perfecto de punto. La carne, tierna, casi cruda, pasa por el paladar y la garganta preparando el sitio para el siguiente bocado. Un disfrute. Y para rematar un arroz con leche sabroso, bien cocido, que remata con nota la comida realizada. El precio, el de toda carne que se precie. No puedo decir que sea barato, no, pero caro tampoco me ha parecido. Para comer como un obispo y pagar de acorde a la dignidad. El resultado final ochenta y tres euros por dos cubiertos y disfrutar de una carne de calidad.


Bodegas La Salud
Jesús Gil González, 36
28223 Pozuelo de Alarcón
91 715 33 90

jueves, 18 de diciembre de 2014

Casa Emeterio, Tres Cantos

El peor problema de Casa Emeterio es que depende del boca a boca por su enclave, su mayor virtud que el boca a boca le funciona porque sus clientes le son fieles, y con motivo.

Yo accedí a este restaurante por este medio y me convenció lo suficiente como para tener la intención de repetir y el descaro de comentar con Raúl, dueño, hijo del dueño, algunos pequeños detalles mejorables.

El servicio estupendo empezando por el mismo Raúl, entusiasta de lo suyo e incansable saludando, aconsejando y dirigiendo. Buenos vinos y estupenda comida con una muy cuidada selección de materia prima, empezando por vinos poco conocidos que Raúl presenta con esmero.

Su padre en los fogones ofrece una carta clásica pero en la que se permite hacer algo que a mí, personalmente, me encanta. Fusión tradicional. ¿Que esto que es lo que es? pues por ejemplo mezclar en un plato un pulpo a la brasa, magnífico de punto y sabroso, con unas patatas revolconas lo suficientemente suaves para no comerse el pulpo y lo suficientemente sabrosas como para poderse comer solas. Unas alcachofitas a la plancha, con el único pero de un poquito bravas las puntas, con una salsa romescu magnífica de sabor aunque tal vez un poco corta de fruto seco.

Y finalmente la carne, de vaca, bien de punto, bien de temperatura y servida en barro para que conserve todo lo posible el calor. La carne de vaca, vaca, con su tiempo de maceración bien medido y sabrosa.

El precio se paga a gusto sin que se pueda considerar caro y el resultado final compensa el desplazamiento. Para mi muy recomendable.

Casa Emeterio
Sector Embarcaciones, 23
28760 Tres Cantos (Madrid)

91 804 03 50

martes, 11 de marzo de 2014

Casa Paco, Madrid capital

En la divisoria de las cavas, a la espalda de la Plaza Mayor, esta taberna restaurante mantiene la tradición de la comida casera, sabrosa y bien cocinada que uno busca con ahínco cuando quiere disfrutar de los sabores de Madrid y algo más. Una muy gustosa sopa de ajo, unos callos gelatinosos y plenos de disfrute, una buena carne roja, unos huevos rotos con color y sabor..., todo es un disfrute para el paladar en una zona en lo que lo habitual son las franquicias y la cocina de calidad dudosa enfocada al turista que no tiene referencias para comparar. Los precios no son especialmente baratos, es verdad, pero se pagan con gusto por la calidad disfrutada.

Aunque los bolsillos de la sotana necesitan de algo de profundidad el estomago dictamina que hemos comido como curas.

Casa Paco
Puerta Cerrada, 11
28005 Madrid
913663166


domingo, 26 de enero de 2014

El Almirez, Alcobendas

Para mí "El Almirez", es uno de mis restaurantes de cabecera, uno de esos sitios en los que primero pienso cuando quiero disfrutar y en los que me siento como en casa. El trato de Conchi, de los Fernandos, padre e hijo, y de los camareros habituales es tan cercano que me siento en mi propio comedor. Unos callos excepcionales, una ensaladilla de las mejores, las bravas y las carnes rojas no desmerecen el resto de la carta siempre bien cocinada y surtida de producto de primera calidad. Es conveniente no perderse en temporada las setas de cardo y alguna sorpresa que Fernando siempre tiene para los habituales. Yo siempre como como un cura con ínfulas de obispo.