domingo, 22 de mayo de 2016

Nájera, La Rioja

Nájera es una ciudad pequeña, de tres o cuatro calles que son agradables, recoletas, de ciudad con antorcha y algo de niebla. Con ese toque de lugar antiguo y bien conservado que a mi tanto me gusta. Pero si a ello lo acompañamos de algunos bares dignos de mención veremos que la monumentalidad de Nájera no está solo en sus iglesias  o en sus calles, que no son de ignorar.
Los buñuelos de bacalao de La Taberna de Manu, en concreto, son un monumento a la fusión de culturas, un cántico a las bondades de la cocina española  interpretada, mejorada en esta ocasión sin duda, por una cocinera china que reinterpreta el rebozado como una tempura gruesa y firme de difícil comprensión hasta que se ve y se saborea. Claro que la delicia la completa ese relleno que está entre una brandada y un atascaburras, un relleno cremoso, rozando lo líquido, que cuando la dentadura penetra en la capa firme exterior se derrama en la boca reclamando a todas y cada una de las papilas que por allí puedan andar a la espera. Una delicia.
Si el día está malo, que lo estaba, iniciar el tapeo con un caldo de pollo nunca es moco de pavo y completar la mesa con unas muy ricas alcachofas fritas, si es la temporada, nos dejará con ese punto entre la satisfacción de lo comido y el ansia de probar nuevas cosas.
Y por probar nuevas cosas nos acercamos al Trinquete. Objetivo: la oreja de cordero rebozada y el patorrillo, por probar las especialidades del lugar. Ambas cosas buenas e incluso los caracoles a la riojana y un inesperado, pero sustancioso, espárrago relleno. Pero lo inesperado surgió en el postre. Una tarta de queso superior que hizo que la jornada acabara como las grandes ocasiones.
Sí señor, Nájera es monumental incluso más allá de sus monumentos arquitectónicos. Espero en breve poder repetir experiencia.

Bar Restaurante Trinquete
Mayor, 8
26300 Nájera
941362567

La Taberna de Manu
Mayor, 21
26300 Nájera
91410428



Muy recomendado

miércoles, 11 de mayo de 2016

Sidrería El Texu, Gijón

Situado en el centro de Gijón, a pesar de haber cambiado recientemente su ubicación, esta pequeña sidrería tiene fama por su pulpo a la brasa, su cachopo con salsa de setas y su pastel de cabracho, pero yo invitaría a quien lo visite a probar su buen hacer en casi cualquier plato que aparezca en su carta o sus menús, abundantes y placenteros. Son realmente apreciables sus callos. Y todo  ello a unos precios más que razonables. Es sin duda unos de mis sitios favoritos en Gijón y por tanto muy recomendado por mi parte.

Sidrería El Texu
Capua, 18
Gijón
984 10 07 39

lunes, 9 de mayo de 2016

Mesón El Ventero, Ciudad Real capital

Un lugar ideal en la Plaza Mayor de Ciudada Real en el que tomar un vino, una caña o un vermut y degustar los platos típicos manchegos. Entre todas las especialidades destaca el tiznao, la preparación más autoctona del bacalao, pero no desmerecen las gachas, o el atascaburras. Si el tiempo acompaña la terraza añade el encanto de la misma plaza. Los precios baratos y las raciones cumplidas. Un buen sitio para saborear y disfrutar. Para mi muy recomendable.

sábado, 7 de mayo de 2016

Larrauri, Madrid capital

Hay al menos dos razones para ir a comer a Larauri: conocer y disfrutar de Iñaqui, el maestro sala que domina el ambiente, a los camareros y a los clientes y la calidad de la comida. Y hay dos dificultades a las que enfrentarse: saber que vas a comer y ser capaz de comerlo. Yo fui con mi amigo Pedro que tras pedir insistentemente la carta, que no existe, solo pudo pedir insistentemente que la avalancha de viandas cesara. Como entrante una ensalada con aguacate y queso de cabra y un revuelto, fino, ligero, de txistorra. Vino después un plato de boquerones excelentes que prepararon el estómago para el acto final, una bandeja de pescado, excelente, y un chuletón fileteado perfecto de punto, tierno y sabroso. Una delicia. Para rematar una fuente surtida de postres dulces de la casa, una taza de arroz con leche y otra de manzana asada y bañada en almibar. Total 45 euros por cabeza. Una experiencia gloriosa y la certeza de que habíamos comido como cardenales. Una recomendación, reserve.

Larrauri
Juán Ramón Jimenez, 9
28036  Madrid
810525517


domingo, 1 de mayo de 2016

Bodegas La Salud, Pozuelo de Alarcón

Cuando me dijeron de ir a este veterano local de Pozuelo me advirtieron: es para comer tortilla y carne. Hay otras cosas pero son otras. Así que con esa premisa nos presentamos allí un amigo y yo dispuestos a degustar el menú previsto. Y así lo hicimos: media tortilla de patata, que en realidad es una tortilla más pequeña que la completa, y un kilogramo de cebón, nos aseguran que gallego. La tortilla jugosita por dentro y perfectamente hecha por fuera, como mandan los cánones de los grandes expertos de la tortilla. El cebón, para mí apenas sellado, sabroso y perfecto de punto. La carne, tierna, casi cruda, pasa por el paladar y la garganta preparando el sitio para el siguiente bocado. Un disfrute. Y para rematar un arroz con leche sabroso, bien cocido, que remata con nota la comida realizada. El precio, el de toda carne que se precie. No puedo decir que sea barato, no, pero caro tampoco me ha parecido. Para comer como un obispo y pagar de acorde a la dignidad. El resultado final ochenta y tres euros por dos cubiertos y disfrutar de una carne de calidad.


Bodegas La Salud
Jesús Gil González, 36
28223 Pozuelo de Alarcón
91 715 33 90

lunes, 18 de abril de 2016

Donde Alberto, Burgos capital

Pretender dominar la excelencia en el tapeo en una ciudad sin vivir en ella, o frecuentarla, es una osadía en la que no pretendo caer, pero a veces, por suerte y un cierto olfato, se da el acierto inopinado, a las primeras de cambio. Llegamos a Burgos sin ningún tipo de idea preconcebida, sin ningún tipo de estudio comparativo o acceso a páginas especializadas, a cuerpo gentil, que solía decirse, y preguntamos. Así que siguiendo las indicaciones que nos dieron accedimos a la zona lúdico gastronómica. y allí estaba este local, bastante lleno y con ese aire de hacer las cosas bien que supone la clientela mayoritariamente local y las mesas bien y diversamente surtidas. para empezar varias marcas de vermut, que a mí siempre me da sensación de interés por lo que el cliente quiere y me predispone favorablemente, después el trato cordial y directo del propietario, Alberto, que tuvimos la suerte de que nos atendiera y que como uno más se mueve entre las mesas, y luego su planteamiento sencillo y eficaz. No hay carta de pinchos porque con la cocina que tiene solo puede garantizar poder servir lo que tiene, a la vista y recitado. La barra bien surtida de pinchos y la calidad de todo lo que probamos, salvo la cazuela de bacalao, que no es que estuviera mala si no que se quedaba rezagada ante la calidad de una cecina magnífica, la excelencia de unas croquetas de cecina notables y los muy sabrosos pinchos que probamos, los saquitos y una tosta de ensaladilla alemana. Todo excelente y con la sorpresa final de un precio perfectamente ajustado. Es más, atractivo. para mí un local muy recomendable y en el que me comprometo a repetir cada vez que mis pasos, peregrinos o turísticos me lleven por Burgos.

Donde Alberto
Plaza de Alonso Martinez, 5
09003 Burgos

domingo, 3 de abril de 2016

La Terraza de Alba, Tres Cantos

Me llevó mi amigo Antonio Zarazaga, que en esto de comer es de los fiables. me llevó y él mismo se encargó de pedir y he de decir que a plena satisfacción por mi parte. El local muy bien instalado, con mucha luz y gusto moderno, el servicio excelente. pedimos varias cosa, todas ellas sabrosas y de excelente calidad. hasta aquí un restaurante perfectamente recomendable y homologable a la gran cantidad de buenos restaurantes de cocina de mercado que por el territorio nacional están en manos de personas que aman lo que hacen y respetan a aquel que elige su local para algo más que satisfacer su apetito. Pero en La Terraza de Alba hay dos tesoros ocultos por los que este local pasa de recomendado a muy recomendado, dos delicias que merecen el desplazamiento por el simple placer de probarlas: las chuletitas de conejo y las puntas de solomillo maceradas. De entre las dos la mas sorprenderte son las chuletitas de conejo, fritas, tiernas, sabrosas y que se comen como pipas. Si las vendieran en cucuruchos, como antiguamnete las pipas o las patas fritas, yo haría cola casi a diario para hacerme con mi ración diaria. maravillosas. El precio es alto pero no excesivo dada la contraprestación que se recibe. para mi MUY RECOMENDADO.